lunes, 29 de febrero de 2016

LE VASE BRISÉ - EL BÚCARO ROTO

Hace ya un tiempo me regalaron una antología de la poesía francesa del siglo XIX. Ella misma es casi de ese siglo: 1906. La tengo en gran aprecio porque es un regalo y porque era de algo más que segunda mano cuando llegó mí. Además, tiene varias anotaciones de diferentes dueños, con lo que de tarde en tarde me distraigo imaginando la historia del libro y de sus sucesivos propietarios.

Pero vamos al dato: 1906. Si pregunto aquí y ahora quién conoce a Sully-Prudhomme —no confundir con Pierre-Joseph Proudhon—, posiblemente haya muy pocas personas capaces de responder con cierta solvencia. Sin embargo, a finales del siglo XIX era toda una eminencia en la literatura frances; en 1901 recibió el Nobel de Literatura, que se inauguraba con él, y buena parte de la población francesa lectora se sabía de memoria El búcaro roto.

Así es el gusto cambiante de las épocas. Así, el ir y venir de modas, estilos, tendencias, escuelas y movimientos. Así, sin más, el paso del tiempo y sus vaivenes. Aquí tenéis el poema en traducción de Teodoro Llorente.

El búcaro en que muere esa flor pura,
un golpe de abanico lo quebró;
y tan ligera fue la rozadura,
que ni el más leve ruido se advirtió.


Pero la breve, imperceptible grieta,
con marcha lenta y precisión fatal,
prosiguiendo tenaz su obra secreta
rodeó todo el circuito del cristal.


El agua fue cayendo gota a gota,
y la espléndida flor marchita veis;
aunque nadie lo sabe ni lo nota,
roto el búcaro está: ¡no lo toquéis!


Así, a veces, la mano más querida
nos roza sutilmente el corazón,
lenta se abre su secreta herida,
se mustia la flor de su ilusión.



Todos lo juzgan sano, entero, fuerte;
mas la oculta lesión creciendo va.
Nadie su mal desconocido advierte;
pero no lo toquéis: ¡roto está ya!




Afortunadamente, todavía algunas personas se acuerdan de él y nos dejan hermosas lecturas del original.

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