viernes, 11 de noviembre de 2016

LEONARD COHEN SE HA IDO, NOS QUEDA LEONARD COHEN

Teníamos muchos menos años e intentábamos sacar adelante un trabajo sobre Deleuze y su Lógica del sentido. Las ideas no fluían, así que el compañero en cuya casa nos habíamos reunido se levantó de la mesa y colocó un disco de vinilo en el tocadiscos. Antes de que empezara a sonar, soltó: 

—Tal vez el trabajo que hagamos sea una mierda, pero esto es lo mejor que váis a escuchar en mucho tiempo.

Así fue como oí por primera vez a Cohen. Sonaba el disco Songs from a room. Nos envolvió con su voz profunda y su música suave. Ninguno de los que estábamos allí sabíamos inglés, pero cuando llegó The Partisan nos unimos al coro inmediatamente para repetir eso de

Les Allemands étaient chez moi
Il me dit, "résigne toi"
Mais je n'ai pas peut
J'ai repris mon arme
...


Luego pasaron los tiempos partisanos y vinieron muchas más canciones. Todas cálidas, todas hermosas. Yo me fui escorando cada vez más hacia el lado de la poesía y de la música clásica; aún así, siempre que acudo a él en busca de refugio, Cohen me abraza con su voz y me da calor.

Se ha ido. Nos quedan sus canciones.


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