sábado, 6 de junio de 2015

EL ATAREADO OFICIO DE VIVIR

La ilusión no es patrimonio de una edad determinada, como tampoco lo es de la inteligencia. Tendemos a ver en el adulto desilusionado los estragos de la edad; tal vez si lo hubiéramos conocido en su juventud, habríamos visto un joven apático y desganado. En otras ocasiones pensamos que la falta de ganas puede tener algo que ver con la capacidad intelectual; nos resistimos a reconocer el entusiasmo en personas poco capacitadas intelectualmente.


Imagen tomada de internet

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