miércoles, 25 de marzo de 2015

HILDEGARD VON BINGEN

La música religiosa medieval tiene un profundo magnetismo y una fascinante capacidad para hacer que nos abandonemos a su poder de seducción. En muchas ocasiones se trata de música anónima, porque lo importante no era quién la escribía, sino la funcionalidad de la misma. Era música litúrgica para ser cantada dentro de las celebraciones religiosas, y solemos asociarla con el canto gregoriano y con monjes o frailes.

Sin embargo, también existían monjas, y dentro de ese colectivo una mujer singular y extraordinaria destacó por sus muchas cualidades: Hildegard von Bingen. Entre otras muchas cosas, compuso una obra musical notable e innovadora. Sirva de ejemplo el oratorio que redactó seis siglos antes de que se inventara como tal.

***

Hoy tengo el ánimo recogido y las voces femeninas del grupo Sequentia me acompañan.

2 comentarios:

  1. Qué hermosas voces e imágenes, dan tranquilidad.

    Contigo siempre estoy descubriendo cosas inimaginables, como esta historia que nos cuentas.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, Sergio. Eres demasiado amable conmigo.

      Otro abrazo para ti y para la comunidad mexicana que suele leer este blog.

      Eliminar

Todos los comentarios que estén firmados serán bienvenidos, pero no mantendré anónimos.