domingo, 20 de marzo de 2011

AHMADINEYAD Y ANA PASTOR

Curiosa manera de entender la realidad. Extraña forma de entender el valor. 

Creo que en las facultades de periodismo enseñan eso de que la noticia no es el periodista, la persona que realiza las preguntas, pero todos sabemos que si logramos entrevistar a una persona de gran relieve, eso, esa entrevista, nos va a reportar algún beneficio, como mínimo, profesional. Pero no es eso lo que quiero comentar, no soy un malpensado y la entrevista que realizó Ana Pastor al Presidente iraní me gustó.

Lo que me resulta curioso es que se subraye una y otra vez el valor de la periodista, y el que la anécdota del pañuelo pase a ser un elemento fundamental. 

Si alguien echó valor al asunto, no fue la periodista (que no se jugaba nada, salvo la honra de un trabajo bien hecho), sino el presidente iraní que aceptó una entrevista ante las cámaras de una televisión occidental SIN PACTAR PREVIAMENTE ni temas ni preguntas. Es decir, aceptó que se le preguntara sobre cualquier asunto, fuera incómodo, molesto o irritante para él . Entrevistas no pactadas hoy, por aquí, por Europa, no las aceptan ni los escritores.

No soy islamista, ni proiraní, ni admirador de Ahmadinayed. Sin embargo, creo que hace falta estar muy ciego para no ver en la entrevista a una persona valiente y tranquila, que contesta apaciblemente a una perdiodista, en ocasiones (ella sí), un poco tensa.

Juzgad vosotros mismos:

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