martes, 3 de septiembre de 2013

REVISTA LITORAL

El último número de la revista Litoral está dedicado al poeta Luis Alberto de Cuenca, ese tipo elegante y engominado, académico, Secretario de Estado de Cultura y Director de la Biblioteca Nacional en algún tiempo no muy lejano, experto filólogo, letrista irreverente, lector impenitente de cómics y, sobre todo, poeta divertido, poeta fino, irónico, hábil y muy divertido.

Sobre la edición del número dedicado al poeta no se pueden decir nada más que elogios. Si cuando nació la revista en 1926 de la mano de Emilio Prados y Manuel Altolaguirre ya era una buena revista, en la última época se ha convertido, en mi opinión, en la mejor revista literaria publicada en castellano y un lujo para los sentidos, tal es el derroche de buen gusto y presentación exquisita.

El contenido, casi siempre estupendo, está elaborado por expertos en la obra del poeta o por amigos suyos, lo que aporta un equilibrio entre el estudio y el análisis del quehacer literario del poeta y la presentación cómplice de aspectos más personales del mismo. Sin embargo, lo mejor son sus propios poemas, muchos de ellos inéditos. Os dejo uno.

BASURA GENÉTICA

Durante tres milenios los tipos más valiosos,
más fuertes y más listos de la especie
—la flor y nata de la juventud—
se fueron a la guerra
y murieron sin gloria
en los remotos campos de batalla,
mientras que los enfermos y los débiles,
los corruptos y los cobardes
se quedaron en casa y se reproducían.
De ahí venimos nosotros.
Llevamos tres milenios perdiendo a los mejores
para que los inútiles
salven la vida y sigan engendrando.
Por eso somos todos,
treinta siglos después,
lo peor de cada tribu:

desperdicios, basura irreciclable.

Gracias, Charo; gracias, Javi.

Y si queréis escucharle, la 2 le entrevistó en ese raro —raro por lo insólito— programa dedicado al pensamiento que es Pienso, luego existo.

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