domingo, 25 de marzo de 2012

EPICURO PIDE QUE NO LE IMPORTUNEN MÁS


 
    Estando el de Samos al final de su vida
amigos y discípulos le rodeaban
y no cesaban de lamentar
tan triste situación.
Algunos hablaban en voz baja entre ellos
y otros, más seguros de sí mismos,
se dirigían al maestro
con reflexiones como ésta:
    -¡Qué pena que nos dejes
ahora que empezábamos a disfrutar contigo del Jardín
tanto como de tus palabras!

    Entonces Epicuro pidió silencio y dijo:
    -No me molestéis más en mis últimos momentos
y no lloréis mi pérdida
puesto que yo no pierdo nada.
He disfrutado de la vida cuanto he podido,
he intentado enseñaros cuanto sabía
y creo haber sido tan dichoso con mis amigos
como ellos conmigo.
Triste sería
que me fuera de la vida sin haber vivido,
pero no es mi caso.
Así, pues,
antes de guardar silencio,
agradecedme cuanto os he querido
y seguid luego disfrutando del Jardín.

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