sábado, 17 de marzo de 2012

CARLOS BOUSOÑO

Bousoño es, sin duda, mucho más conocido por su obra teórica que por su obra poética; es más, como crítico ha tenido una influencia absoluta en España durante la segunda mitad del siglo veinte y ha sido uno de los críticos de referencia en Europa. Su Teoría de la expresión poética es una obra básica para cualquier estudio que se quiera emprender sobre la poesía. Aún así, títulos como Oda en la ceniza, Las monedas contra la losa o Metáfora del desafuero son bien conocidos por el lector de poesía y han sido reconocidos con premios tan importantes como el de la Crítica (1967, 1973) o el Nacional de Poesía (1988).

Os dejo aquí el poema Análisis del sufrimiento, el tercer poema de Oda en la ceniza. Ya sé que es largo, pero dedicadle un par de minutos, que el mundo no se va a parar por eso.

                                       A José Olivio Jiménez. 

El cruel es un investigador de la vida, 
un paciente reconstructor, un objetivo relojero, un perito 
que quisiera conocer la existencia, 
el secreto de la vida que en el sufrimiento se explora. 
El amante de la sabiduría está listo 
para su operación delicada. 
Y la materia del análisis queda 
a su merced: un hombre sufre. 


Horrible es conocer la verdad, y el miserable hallazgo 
destruye a quien lo obtiene, 
pues nadie en otro pudo ni podrá nunca conocer hasta el fondo 
en su verdad palpable, sin morir, 
la vida misma revelada. 


Sin embargo, es muy cierto 
que el sufrimiento expresa 
al hombre, aunque lo arruina, 
porque tras la experiencia dolorosa 
es otro hombre el que nace, al conocerse, 
y conocer el mundo. 


No siempre, ciertamente, 
puede quien ha sufrido 
resistir todo el peso de su sabiduría. 
Alguno nunca vuelve 
a la vida, pues es difícil ser 
tras la vergüenza de haberse así sabido. 


Otros viven, mas rota 
su dignidad, en la infamia 
que todo dolor es, 
indignamente 
prosiguen, y una mueca 
es su gesto, su hábito. 


Hay quien asume 
de otro modo el dolor, 
la concentrada reflexión que todo dolor es. 
Tras la meditación espantosa, el hombre puede oír, 
palpar y ver, 
y conocerse y ser entre los hombres. 


Y he ahí como el cruel se equivoca 
en su filosófica labor, porque sólo quien sufre, 
si acaso lo merece, 
logra el conocimiento que el cruel buscara en vano. 


Conoce aquel que sufre y no el que hace sufrir, 
éste no sobrevive a su conocimiento, 
y aunque tampoco el otro muchas veces 
puede sobrellevar esa experiencia 
terrible, logra en otras 
escuchar sorprendido 

el más puro concierto,
la melodía inmortal de la luz inoíble,
allí, en el centro mismo de la humana miseria.

2 comentarios:

  1. Estoy de acuerdo ¿qué son dos minutos?

    Y he ahí como el cruel se equivoca en su filósofica labor, porque sólo quien sufre,
    si acaso lo merece, logra el conocimiento que el cruel buscara en vano.

    !me ha gustado mucho! un abrazo Manoli

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    1. ¡Hola, Manoli!

      Me alegro de que te haya gustado. Dentro de poco podremos comentar de forma directa la poesía de Bousoño. A ver qué dicen los demás.

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