viernes, 12 de febrero de 2010

JOSEBA SARRIONANDIA, 3

Del libro Hnuy illa majah yahoo, he traducido el poema EURIAZ BERRIRO:

UNA VEZ MÁS SOBRE LA LLUVIA

Y qué decir sobre la lluvia,
excepto que el cielo se ha encapotado
y que ha empezado a llover.
La mayoría de la gente se ha puesto a cubierto,
algunos no han cerrado las ventanas,
y todos se han ensimismado.

La lluvia se ha quedado fuera,
el mar se ha llenado de burbujas,
reblandeciendo los zapatos,
entibiando los ojos,
salpicando los rincones,
enmoheciendo los peldaños,
calando el mundo entero.

Quién sabe qué pueda ser la palabra lluvia,
si es nombre o adjetivo,
si es verbo, adverbio o pronombre,
o, tal vez, artículo,
mientras todas las gramáticas del mundo se empapan.

Parece que desde siempre ha estado lloviendo,
desde hace tanto tiempo que
algunos creen que es la conciencia del mundo.
Según los libros de prehistoria,
azulaba el verde de los helechos gigantes

y peinaba la piel de los monstruosos dinosaurios,
mientras la humanidad esperaba a que escampara
en la entrada de las cuevas.
La criatura de barro siempre ha tenido miedo
a deshacerse bajo la lluvia.

El pintor podría decir que la lluvia es una acuarela,
pues pinta el paisaje;
el músico, que es música, porque crea el contrapunto.
Los sordos y los mudos no discutimos bajo la lluvia.

Hermoso pretexto para recordar que vivimos fuera de la lluvia.
El cielo se ha cubierto y llueve a mares tanto aquí como allá.

Los caracoles comen hojas, mientras se deshacen
los carteles al borde de los caminos,
y los pueblos al borde de esos caminos no pueden
recordar el misterio de los nombres,
y los caminos andan bajo la lluvia en busca de los kilómetros perdidos.

Llueve aquí y allá, haciendo sonar el tambor sobre los tejados.
Las brujas del siglo XVII de Sara, también bajo la lluvia.
Debajo de las goteras orinales, cazuelas, palanganas...

No es cierto que la lluvia sea tan benigna ni tan agria,
nos lavará la cara y disolverá los muertos bajo la tierra.

La lluvia vuelve siempre,
y negras y henchidas nubes traerán más lluvia,
y las goteras nos dejarán mensajes en morse
para que seamos más sabios,
más tristes,
y más neblinosos.

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