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| Ejemplar del KM |
Lyra Ekström Lindbäck nos ofrece una historia un tanto inquietante en esta novela sobre las sutiles relaciones de poder que empantanan las que nada deberían tener que ver con ellas, como son las relaciones afectivas, pero que tantas veces se ven entremezcladas.
Moral nos cuenta la historia de una doctoranda sueca que viaja a la República Checa para realizar una tesis doctoral sobre cómo la literatura altera nuestras reflexiones éticas. Ahí surgirán las complicaciones cuando su director, el máximo especialista en el tema, y ella mantengan una relación durante el proceso de investigación.
Para complicar más la situación, el director de la tesis está casado con la que es la codirectora de la misma.
En la página 58 leemos una cita de Milton: No puedo alabar una virtud que ha huido y se ha enclaustrado sin ejercitarse ni exponerse, una virtud que nunca se lanza al exterior para buscar a su adversario.
Queda claro que la historia que leemos mantiene una reflexión de carácter filosófico, tal y como el título ya nos anticipa.
Y para rizar más el rizo, Anna, la protagonista, está escribiendo, paralelamente a su trabajo de investigación sobre los vínculos entre moral y literatura, la historia de la relación entre director y doctoranda. Ella sabe que esa relación compromete seriamente su posición académica y la del director. Pero persiste. La persistencia será el centro de la novela que leemos y la que ella está escribiendo.
Una historia valiente y muy bien escrita. Prosa fluida y un estilo explícito y sin ningún tipo de adorno. 170 páginas que se leen en un suspiro.
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Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.
Moshe Dayan
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