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viernes, 15 de mayo de 2026

LA BATALLA DE LOS ÁRBOLES (La diosa blanca)

Editorial

Grevel Lindop, editor de La Diosa Blanca, escribe en la esclarecedora introducción Es uno de los libros más extraordinarios del siglo xx. Subtitulado Una gramática histórica del mito poético, también es (entre otras cosas) una aventura de investigación histórica, una búsqueda a rienda suelta a través de los bosques de las mitologías de medio mundo, una introducción a la poesía para poetas, una crítica a la civilización occidental, una polémica sobre las relaciones entre hombre y mujer, y (en algunos aspectos por lo menos) una velada autobiografía.

Y, efectivamente, todo eso es este raro y espléndido libro, obra del apasionado trabajo de R. Graves, que fue publicado en 1948 por primera vez, y fue ampliándose en sucesivas ediciones. En él se exponen numerosas tradiciones mitológicas, siempre conectadas, por lo que podríamos decir que todavía hoy se mantienen sustancialmente iguales, aunque la decoración exterior haya ido cambiando con el paso del tiempo. 

En realidad se trata de una sugestiva búsqueda de las sagradas fuentes originales de le poesía, a través de los antecedentes históricos (algunas veces) y míticos (casi siempre). Y desde las más antiguas raíces de las mitologías indoeuropeas, y entreteniéndose mucho en las ricas y variadas historias de los bardos celtas, termina el bueno de Graves con alguna que otra alusión satírica a la sociedad contemporánea.

La batalla de los árboles ocupa todo el segundo capítulo. Es una profunda investigación sobre textos galeses que esconden una adivinanza. Transcribo la versión final que Graves prepara de la alucinante e imaginativa Câd Goddeu (Batalla de árboles), poema galés medieval conservado en el manuscrito del siglo XIV conocido como el Libro de Taliesin. Aquí lo tenéis:



BATALLA DE LOS ÁRBOLES


Las copas de las hayas

han retoñado recientemente,

se han cambiado y renovado

de su estado marchito.


Cuando el haya prospera,

aunque hechizos y letanías

enmarañan las copas de los robles,

hay esperanza para los árboles.


He despojado al helecho,

a través de todos los secretos veo,

el viejo Math ap Mathonwy

no sabía más que yo.


Con nueve clases de facultades

Dios me ha dotado:

soy fruto de frutos recogidos

de nueve clases de árboles—


ciruela, membrillo, arándano, mora, 

frambuesa, pera,

guindo y cereza blanca

con la serba en mí participan.


Desde mi sede en Fefynedd,

una ciudad que es fuerte,

observé los árboles y las cosas verdes

pasando apresuradamente.


Los viajeros se asombraban,

los guerreros se espantaban

ante la reanudación de conflictos

como los que causó Gwydion.


Bajo la raíz de la lengua

una lucha muy pavorosa,

y otra furiosa

detrás, en la cabeza.


Los alisos en la primera fila

iniciaron la refriega.

El sauce y el serbal silvestre

tardaron en formarse.


El acebo, verde oscuro,

se plantó con decisión;

está armado con muchas puntas de lanza

que hieren la mano.


Al paso del veloz roble

cielo y tierra temblaban;

"Recio Guardián de la Puerta"

es su nombre en toda lengua.


Grande era el tojo en la batalla

y la hiedra en su estación;

el avellano era el árbitro

en ese tiempo encantado.


Tosco y salvaje era el abeto

Cruel el fresno —

no se desvía la medida de un pie

directo al corazón va él.


El abedul, aunque muy noble,

tardó en formarse:

no fue por cobardía,

sino por su alto rango.


El brezo consolaba

a la gente por el afán agotada,

los perdurables álamos

en la lucha my quebrantados.


Algunos de ellos eran desechados

en el campo de batalla

a causa de los agujeros abiertos en ellos

por la fuerza de enemigo.


Muy airada estaba la vid

cuyos secuaces son los olmos;

yo la ensalzo mucho ante

los gobernantes de los reinos.


Fuertes jefes eran el endrino

con su mal fruto,

el espino blanco no amado

de naturaleza parecida.


La caña que persigue velozmente,

la retama con sus vástagos,

y el tojo que no se comporta bien

hasta que la doman.


El tejo diseminador de dotes

aguardó sombrío al margen de la lucha,

junto el saúco lento para arder

entre fuegos se chamuscan.


Y la bendito manzano silvestre

riendo de orgullo

Desde el Gorchan de Maelderw,

junto a la roca.


Al abrigo se quedan

el ligustro y la madreselva,

inexpertos en el arte de la guerra,

y el pino cortesano.


Pero yo, aunque menospreciado

porque no era grande,

combatí, árboles, en vuestra formación

En el campo de Goddeu Brig.

 

***
Si quieres la paz, no hables con tus amigos; habla con tus enemigos.  

Moshe Dayan  



Fuente: Wikipedia
Mapa de los conflictos armados en curso (número de muertes violentas en el año actual o anterior):      Guerras mayores (10 000 o más). Palestina, Ucrania, Sudán, Etiopía, Myanmar (Birmania).      Guerras menores (1 000–9 999).      Conflictos (100–999).     Escaramuzas y enfrentamientos (1–99).

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