martes, 20 de junio de 2017

PUENTE ZUBIRI, BILBAO

Todas las ciudades atravesadas por un río pueden contar buena parte de su historia por medio de los puentes que unen ambas orillas. Y si la ciudad es muy antigua y ha tenido la suerte de que guerras, incendios y otras catástrofes la hayan respetado, los puentes pueden formar un catálogo de estilos generoso, que vaya desde la época romana hasta la más inmediata actualidad.

Puente Zubiri
Bilbao no tiene los más de dos mil puentes que tiene Hamburgo, ni tampoco posee un puente de la época romana, pero yo diría que los que posee son más que suficientes para organizar una hermosa ruta turística que vaya desde la Edad Media (Puente de San Antón) hasta hoy.


Puente Zubiri y Torres Isozaki.
Uno de los que más me gusta —y ya sabemos que para gustos los puentes, digo los colores— es el Puente Zubiri, el de Calatrava. Sus elegantes y suaves curvas e inclinaciones me parecen de lo más atractivas y creo que combinan muy bien con las ondulaciones del agua que discurre por debajo. Y esto, sin entrar en la polémica en la que estuvo envuelto.

Lo cierto es que el Puente Zubiri luce bien tanto en un día soleado como en uno lluvioso. Y resulta espléndido cuando lo visten con las mejores luces y sonidos, como hicieron al anochecer del sábado pasado para celebrar esa estupenda fiesta nocturna que es la Noche Blanca.


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