lunes, 19 de junio de 2017

FRANCIS BACON, MUCHOS CLAROS Y ALGUNA SOMBRA

La vida y la obra de F. Bacon (1561-1626) es uno de los mejores ejemplos del cúmulo de elementos positivos y negativos que constituyen el peregrinar humano por la vida. Si sus contribuciones a la historia del pensamiento son realmente importantes, no podemos decir lo mismo de su comportamiento como político. Afortunadamente, lo que hoy queda de él es su contribución al avance del conocimiento.

Es curioso comprobar cómo se suelen producir simultáneamente trabajos, investigaciones, procesos o descubrimientos que abundan en el mismo sentido, aunque las personas que las llevan a cabo no tengan conocimiento de lo que hacen las otras. Así ocurre con Bacon, quien sin noticia de lo que estaba ocurriendo en Italia, Francia o Alemania, lleva a cabo un intento de volver a fundamentar el saber humano sobre cimientos seguros. Los tiempos estaban cambiando.

Es mi intención iniciar un viaje alrededor del saber y mostrar qué terrenos permanecen yermos y sin cultivar, abandonados del trabajo d elos hombres, y así, señalando con precisión las zonas descuidadas, invitar a las energías de personas públicas y privadas a que los mejoren, escribía en De la dignificación y el avance de la ciencia. Pero el conocimiento no basta por sí solo. Es necesario un método. A esa tarea dedicará el Novum organum, el "nuevo instrumento", en clara alusión al Organon de Aristóteles.

El método inductivo que propugna Bacon tiene como finalidad conocer la causa, qué es lo que hace que la realidad sea como es. Bacon ni inventó el método inductivo ni consiguió penetrar en nuevas áreas desconocidas de la realidad, porque lo que hacía falta era un método hipotético-deductivo y tomar en cuenta los elemento cuantitativos. Sin embargo, el esfuerzo por señalar errores, el abandono de la tradición especulativa y la constante demanda de una organización científica apoyada por toda la sociedad, son tres hitos esenciales en la historia del desarrollo humano.

No es de extrañar que los principales puntos de referencia de la Enciclopedia fueran Bacon y Locke. Y es que Bacon hizo bueno aquello que propugnaban los mejores filósofos griegos como elemento fundamental del desarrollo: el deseo de saber, porque ese conocimiento revierte siempre en beneficio de toda la sociedad.

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