domingo, 7 de mayo de 2017

ALGUNAS RAZONES PARA LEER A ARISTÓTELES

Platón y Aristóteles. La escuela de Atenas.
Imagen tomada de Wikipedia
Leer a Aristóteles sigue siendo hoy una actividad provechosa para cualquier persona interesada por la cultura en general, no solo para quienes están estudiando la historia del pensamiento filosófico, y esto por varias razones
que intentaré exponer con la mayor claridad que pueda.

Es cierto que no podemos acudir al estagirita para conseguir una mejor comprensión del mundo físico. En aquella época carecían de instrumentos de observación —microscópios y telescopios no aparecerán hasta mucho más tarde— y sus aproximaciones al conocimiento de lo que hoy se engloba dentro de las ciencias naturales se realizaba a base de mucha observación, intuición y buena voluntad. Dejemos, pues, a un lado sus trabajos sobre botánica, biología, física o astronomía. 

Sin embargo, el maestro de Alejandro bien puede acompañarnos en los campos de la lógica, la filosofía de la ciencia, la ética y la metafísica. En todos ellos todavía nos puede dar grandes lecciones. En todos ellos puede resultar muy fecunda la lectura de sus obras. En todos ellos las posibles controversias que mantengamos con él nos harán crecer un poquito más.

A mí una de las cosas que más me gusta de este portento del pensamiento es su apego al mundo real, como bien captó Rafael a través del gesto de la mano en su famoso fresco. Y es que Aristóteles intenta llevarnos siempre desde el sentido común y la percepción sensible hacia la abstracción, lo que hace más comprensible el mundo y suele evitar el idealismo autoritario y la fantasía. 

Por algo su metafísica no es precisamente metafísica, sino esa ciencia que plantea e inquiere cuestiones acerca de cualquier cosa. Se pregunta por la causalidad, por el cambio y la permanencia, por el significado de los distintos términos filosóficos, por cualquier realidad cuya naturaleza es difícilmente aprensible, objetos de reflexión como el espacio, el tiempo o la materia.

Otro característica que me gusta especialmente de su modo de pensar y de entender el mundo es la importancia que le da a todos y cada uno de los saberes para poder acercarnos al entendimiento de cuanto nos rodea, incluidos nosotros mismos. Por algo comenzó ese libro que dejó sin título y que hoy conocemos como Metafísica con estas palabras: Todos los hombres tienen de forma natural el deseo de saber

Ese deseo, esa curiosidad innata es la que ha proporcionado los mejores logros a la humanidad, desde el dominio del fuego, la invención de la agricultura, la creación del alfabeto, La Epopeya de Gilgamesh... hasta la detección del bosón de Higgs, con todos los miles de pasos intermedios, todos ellos importantes y necesesarios.

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