viernes, 21 de abril de 2017

NO ES CUESTIÓN DE CARIDAD, SINO DE LEGALIDAD

Recojo algunos datos ofrecidos por ACNUR en su página web (si no se leen bien, podéis ampliarlos):










Los datos ponen los pelos de punta, y son datos cerrados en el 2015. durante el 2016 empeoraron. El 2017 da la impresión de que va todavía a peor. En cualquier caso, en los números de ACNUR se recogen personas desplazadas de sus territorios por varios motivos. Las personas refugiadas o que buscan refugio son todas esas a las que Europa responde con absoluta desvergüenza e ilegalidad. Algo más de 21 millones, aproximadamente el doble de la población de Portugal.

La Convención sobre el estatuto de los refugiados de las NNUU en su artículo primero, párrafo dos, nos da esta definición: persona que debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.

La Convención, además, obliga a los países firmantes a mantener una conducta y a observar una serie de normas que favorezcan la acogida y la integración. Todos los países europeos la firmaron. Ninguno de ellos está cumpliendo lo que firmó. No se trata, por tanto, ni de caridad ni de buena voluntad ni de demostrar buenos sentimientos; se trata, repito, de cumplir con la legalidad.

¿Con qué valor van a hablar de democracia los países que no cumplen sus propias normas?


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