martes, 18 de abril de 2017

EL ASFÓDELO SE ASOMA AL MAR Y SONRÍE


Agradezco al insigne griego 
que me colocara en un sitio de honor,
que pensara en mí 
para ayudar a sus seres queridos
en el último tránsito,
que me atribuyera
tan alto mérito,

pero si me dan a elegir

prefiero el aire ingrávido 
de la dulce primavera,
la leve luz
que a disfrutar del día invita,
el derroche de vida
del vuelo de la abeja
y su alegre zumbido.

Si me dan a elegir,
no lo dudéis,
prefiero la efímera presencia
del insecto
a la inmarcesible gloria
de los Campos Elíseos.

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