viernes, 3 de febrero de 2017

VENUS, UN PLANETA POCO AFECTUOSO

Viernes (Veneris dies), el día de Venus 

Bernard de Fontanelle (1657-1757) fue, tal vez, el primer divulgador científico. Filósofo, poeta, matemático, ilustrado ilustre, intentó hacer asequible a toda la población los conocimientos científicos de la época. En su obra Conversaciones sobre la pluralidad de los mundos nos dejó esta fantasiosa perla sobre los habitantes del planeta Venus: Se parecen a los moros de Granada: gente pequeña y morena, quemada por el Sol, llenos de ingenio y fuego, siempre enamorados, escribiendo versos, organizando festivales, bailes y torneos todos los días.

Sin duda una visión muy adecuada para una planeta que lleva el nombre de la diosa del amor y la belleza. Todo muy tópico y muy del gusto de las fantasías del género masculino sobre el amor y sus costumbres. Donde ya estuvo más afinado fue en eso de la piel "quemada", y es que hoy sabemos que la atmósfera venusina se compone básicamente de dióxido de carbono y que la temperatura de la superficie alcanza los 480º. Algo más parecido a la imagen tópica del infierno que a la de un paraíso amoroso.
Fuente: NASA
Venus no es precisamente un lugar amable para la vida. Está rodeado de una densa capa de nubes formada mayoritariamente por gotitas de ácido sulfúrico que producen una lluvia ácida de lo más desagradable para estar paseando. Además, los vientos soplan a velocidades de 300 km/h y tiene una presión altísima —90 veces mayor que la de nuestro planeta—. Todo ello hace que Venus sea un planeta muy poco parecido a la Tierra, a pesar de encontrarse a una distancia del Sol aparentemente adecuada para la vida.

Fuente: Wikipedia
Gracias a las expediciones Mariner, Venera, Pioner y Magallanes, en la actualidad disponemos de un conocimiento relativamente detallado del planeta. Sabemos que tiene una intensa actividad volcánica; que hay ríos de lava de hasta 80 km de longitud; que todavía, y a pesar de la enorme actividad geológica, conserva cráteres de impacto; que carece de campo magnético; o que posee un rotación retrógada —gira en el sentido contrario al que lo hacen los demás planetas—, con lo que se produce la curiosidad de que un día en Venus equivale a 243 días terrestres, mientras que un año dura tan solo 225 días.

Y una última curiosidad: La Unión Astrómica Internacional decidió en su momento que los nombre de los elementos geológicos y geográficos del planeta tuvieran nombres femeninos. Así tenemos la meseta Ishtar, la planicies Atalanta y Lavinia, el cráter Billie Holiday —la lista completa de cráteres la tenéis aquí—. Hay, sin embargo, una excepción: el Monte Maxwell, 11.000m. Ignoro el porqué.


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