miércoles, 15 de febrero de 2017

LA POESÍA VITALISTA Y LUMINOSA DE VICENTE GALLEGO

Se suele encuadrar a Vicente Gallego dentro del marbete de poesía de la experiencia, y no seré yo quien ponga en duda el trabajo de antólogos y estudiosos de la literatura. Es cierto que comparte características e inquietudes con los poetas de su generación vital, aunque cada uno de ellos ha hecho después su propio camino y ha desarrollado una voz particular. Yo, sin embargo, lo veo más afín a la poesía hímnica, vitalista y mediterránea que nos viene de la antigua Grecia, que recorre dos mil años de historia, y que se instala en algunos de los poetas actuales que viven a la orilla de ese mar. En este sentido lo veo más próximo a Sánchez Rosillo (poeta de la generación anterior) que a García Montero. Puedo imaginar al primero firmando estos versos esta dicha modesta de saberme/ aquí, ahora, yo. No hay más. Acepto, pero no al segundo.
O este otro poema que procede de Saber de grillos:

LIMONES

Y de pronto, limones,
todo este dineral sobre la mesa.

Derrocha así sus hijos 
el sol de los veranos,
y en el blanco mantel la luz rezuma.

Que existan mediodías, sitio dentro
de un vuelo de visillos para el alma,
parecería un sueño si no fuera
porque dice verdad este mantel,
amarillo de estío y de limones.

Pura expansión de luz y vitalidad mediterránea.

Y para que le oigáis en su propia voz, aquí tenéis la lectura de poemas que realizó en diciembre de 2006, en la Fundación Juan March.


2 comentarios:

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