domingo, 31 de diciembre de 2017

MISCELÁNEA PARA CERRAR EL AÑO


Paso por el Centro de Recursos Medio Ambientales del Parque Cristina Enea, Donosti, y me encuentro con una pregunta que la inmensa mayoría de las personas no nos hemos hecho nunca, pero sí Teresa Jareño Querejeta: ¿Cómo hubiese sonado la música de la Antártida si hubiese tenido población nativa?

La pregunta parece inútil, dado que efectivamente la Antártida es un continente sin colonizar, excepto esas expediciones temporales y ocasionales que tienen un objetivo científico o las bases militares que algunos gobiernos mantienen, pero donde el personal permanece durante cortas estancias.

Sin embargo, siendo como es una pregunta peculiar, no solo posee un encanto poético y sin duda científico, sino que ha ocasionado una hermosa respuesta que lamento no poder traer hasta aquí, pero que se puede escuchar en el espacio de la exposición.

La exposición, en realidad, es un pequeño conjunto de elementos —textos, fotografías, mapas, este hipotético instrumento musical que aparece junto a estas líneas y un ipod donde se encuentran recogidas tres breves piezas musicales— que tienen la misión de conducirnos hasta la respuesta. Todo ello increíblemente sencillo y eficaz.

La luminosa pregunta y la revelación de la respuesta tienen algo de nuestro ser más elemental y primigenio. Una grata sorpresa con la que cerrar y abrir el año.


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Sorpresa, más bien perplejidad, es la que me ha producido descubrir un par de libros con la misma portada. El de la izquierda acaba de salir y no lo he leído; el de la derecha tiene unos cuantos años y desde que lo leí no he dejado de recomendarlo, y no por sus bondades literarias, sino por su extraordinaria lección de humanidad y buen uso de la memoria.

Y una vez metido en materia memorística, no estaría de más recordar el artículo que Gregorio Marañón y Bertrán de Lis publicaba el jueves 28 en el diario El País, no sea que alguna de las dos Españas, o ambas al unísono, terminen de helarnos o rompernos el corazón.


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sábado, 30 de diciembre de 2017

LAS PALABRAS TAMBIÉN TIENEN SENTIDO PRÁCTICO


Como cada diciembre desde hace 15 años, Amnistía Internacional nos propone la campaña Escribe por los Derechos. Es una campaña mundial en la que puede participar cualquier persona y que consiste en escribir un par de textos. Uno va dirigido a las autoridades del país correspondiente para solicitar que se intervenga a favor de la persona o grupo sometido a flagrante injusticia. El otro se dirige a quien sufre la injusticia para hacerle saber que no está solo.

Si crees que son gestos inútiles, echa un vistazo al vídeo o pásate por la página de AI, podrás comprobar que sí sirven para conseguir lo que se pide. Lógicamente, cuanto más numeroso es el envío, mayor es la presión y mejores los resultados. 

Tómate un minuto y ayuda a mejorar la vida de algunas personas.

viernes, 29 de diciembre de 2017

PLI SELON PLI: límites y posibilidades de la reflexión musical


Si desde el punto de vista evolutivo la música es una incógnita, otro tanto podríamos decir de la tendencia de la literatura a convertirse en música o de la música a convertirse en metamúsica a partir de la literatura. 

Menos elíptico: en la actualidad ignoramos el porqué de nuestra facultad musical, pues, que sepamos, carece de valor adaptativo; la literatura inicia hace poco más de un siglo una inclinación a utilizar elementos de construcción propiamente musicales —Un coup de dés, Finnegans Wake, Four quartets...—; la música culta, tal vez influenciada por la literatura, inicia una exploración metamusical de sus límites y posibilidades.

En este recorrido musical no es raro encontrarse con un origen literario, a partir del cual se articula la reflexión y la propuesta estética. Suelen ser elementos vanguardistas que, para mi gusto, caen en el didactismo y en un excesivo aparato técnico a partir del cual justificar dicha propuesta.

En esa reflexión sobre los límites de la música y la esterilidad de la belleza se movió Pierre Boulez cuando compuso la que es para los expertos su composición más ambiciosa e importante, Pli selon pli —Pliegue tras pliegue—. La inspiración, o quizá el motivo, surge de los poemas de Mallarmé, cuyos versos son interpretados en la obra.

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La soprano Marisol Montalvo interpreta los poemas, la Orquesta del conservatorio de París pone la música, y todos ellos bajo la dirección Matthias Pintscher, en una actuación realizada el 3 de febrero de 2015. En el vídeo solamente se recoge la primera, Don, de las cinco partes de que consta la obra.

jueves, 28 de diciembre de 2017

EL MUNDO CLÁSICO. LA EPOPEYA DE GRECIA Y ROMA

Robin Lane Fox es un especialista en cultura e historia clásica absolutamente entregado al estudio y disfrute de esa época, hasta tal punto que va soltando frases de este cariz: Leer a Homero te cambia para siempre. Este tipo de manifestaciones lo que nos indican es el grado de entrega y la relación que una persona mantiene con aquello a lo que se refiere; más allá de eso, las palabras carecen de significado. Pero nos están indicando hasta qué punto estamos ante alguien que vibra y se emociona con su trabajo. Quien sienta como verdadera la aseveración anterior no puede defraudarte con un texto dedicado a contarnos la historia del mundo clásico.

El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma (2007) es un texto descatalogado por el momento, aunque todavía puede encontrarse en alguna librería. Tiene la virtud de estar escrito por un historiador que sabe narrar y que distingue perfectamente entre el dato académico y el que da sentido y comprensibilidad al texto. Esas dos virtudes hacen que se nos hagan cortas las 800 páginas del libro. Por extensión, podría tratarse perfectamente de un manual universitario, pero la expresión y la cortesía para con el lector hacen que esta obra sea digerible por alguien que no tenga conocimientos previos ni de historia ni de ninguna otra cosa.

Ahora bien, una cosa es lo verdaderamente atractivo que resulta el texto que nos ofrece el autor —vibrante, directo, fresco, lleno de admiración hacia la cultura de la procedemos y emotivo— y otra el hecho de que dé la impresión de que el  mundo greco-latino era lo único posible. Sin duda, tanto Grecia como Roma alcanzaron unas cotas de desarrollo elevadísimas, pero centrarse solamente en ese aspecto nos escamotea una explicación creíble sobre su deterioro y posterior desaparición. Tal vez un poco más de atención a los pueblos que rodeaban las fronteras del imperio hubiese dado una visión más completa del cómo y el porqué de cuanto acontecía.

Sea como fuere, el texto cumple con creces la función práctica, es decir, la informativa o divulgativa, y tiene un encanto tan grande que me atrevería a decir que quien lo lea quedará prendido para siempre del atractivo de esa cultura de la que somos herederos y que explica buena parte de por qué Europa es como es en la actualidad.

Tumba del saltador o nadador, Paestum. Fuente: Wikipedia.

domingo, 24 de diciembre de 2017

CIUDADANO EJEMPLAR

          I

Era una persona de principios

y muy eficaz.

Nunca perdía el tiempo

con situaciones embarazosas,

nunca lo desperdiciaba

hablando 

con aquellos que pensaban

de forma diferente.



          II

La situación era insoportable,

los derechos civiles estaban en peligro,

la corrupción política parecía no tener techo,

la economía era un campo abonado

para que los grandes truhanes

siguieran cosechando beneficios

a costa del trabajo de personas honestas,

los derechos humanos

se encontraban al borde de la anemia.

Era necesario despertar a todas las conciencias,

solo la actuación conjunta y solidaria

podría sacar de la crisis a la sociedad.

Se hacía urgente la convocatoria

de todo tipo de manifestaciones

y actos reivindicativos. 



Por eso,

cuando su hija le pidió

que jugara un ratito

con ella,

le contestó que no tenía

tiempo

para perderlo

en tonterías.



          III

Estaba indignado.

Sin duda aquél no había sido un buen día

para el género humano.

Una guerra —otra más—

había dado comienzo al borde mismo

de nuestras conciencias

y nadie asaltaría el palacio de invierno,

ni se quemaría en la Plaza Mayor

para dar testimonio 

de la gravedad del momento.



Salió a la calle

y, como estaba indignado,

cuando se cruzó en el portal

con su vecino

no se molestó en saludarlo.

sábado, 23 de diciembre de 2017

ANNA AJMÁTOVA,1 (Yo y Anna Ajmátova)

La primera aproximación a la escritora rusa va a ser a través de Benjamín Prado y su poema "Yo y Anna Ajmátova", del poemario Todos nosotros (Hiperión, 1988). Tal vez, un poema y una nota no sean el medio más ortodoxo para acercarnos a una vida y una obra, pero estoy seguro de que son perfectamente eficaces para involucrarnos en las circunstancias afectivas de Ajmátova. El poema se acompaña de una larga nota que aparece en la página 86, y que recojo completa.


YO Y ANNA AJMÁTOVA
(1890-1966)

Este poema empieza una mañana
de octubre.
                  Aún hace sol.
                                     En el jardín
dos gatos negros beben
agua de la piscina
                           y yo me digo:
"Brian Jones". Las piscinas vacías siempre me hacen 
pensar en Brian Jones.
                                 Tengo en la mano
un libro de Anna Ajmátova que dice: En el futuro
arderán lentamente las cosas del pasado.

Después
             pienso:
                        Yo soy mi última bala.
Pero no sé por qué.
                             Después vuelvo
otra vez a los gatos.

Ana Ajmátova está en los 30.
Por las mañanas sube a un autobús —tal vez
el autobús es rojo— y luego anda
despacio sobre el hielo,
                                   hasta una cárcel
de Leningrado, en donde está su hijo
Lev Gumiliov— y vuelva a ponerse en fila.

Yo pienso en mi poema, 
pienso en algo que explique
tu corazón que mueve muy despacio los árboles,
la noche que me espera en el fondo de los ríos.

Anna Ajmátova cruza avenidas oscuras,
siente el frío que crece como un fruto en sus manos,
la nieve que se quiebra bajo cada pisada
lo mismo que un pequeño esqueleto de paloma.

Yo oigo el atardecer lleno de hombres cansados,
Lev Gumiliov, la noche arrojada a los perros.
Ella escucha a lo lejos un martillo
                                                 y se dice:
—Golpes que tienen forma de ciudad destruida.

Tuvo que ser así:
                         Hunde las manos
en su miedo
                   y encuentra una palabra.
Luego, da el primer paso que la lleva
hasta donde yo estoy: este jardín
y la tarde que viene
                              y las hojas caídas
en donde el viento arrastra su ángel despedazado.


La nota dice así: 

La escritora rusa Anna Ajmátova trabajó en su Poema sin héroe desde 1940 a 1962. En él, traza un símbolo del sufrimiento de todos aquellos que fueron perseguidos tras la Revolución de 1917. Después de haber encabezado la modernidad literaria rusa y haber vivido una historia llena de éxitos y de lujo, fue denunciada públicamente por Maiakovski como autora de un arte no revolucionario y cayó en desgracia ante las autoridades bolcheviques. Su primer marido, Nikolai Gumiliov, fue fusilado de 1921, tras ser acusado injustamente en una conspiración. Su hijo Lev fue arrestado en 1938 y condenado al año siguiente. Su único delito fue, precisamente, ser hijo de Ajmátova y del traidor Gumiliov. La escritora iba todos los días a la cárcel de Leningrado donde estaba preso Lev y se ponía en una larga fila formada por otras trescientas madres de reclusos. Cada mañana, avanzaba lentamente llevando en las manos algo para su hijo: ropa, tabaco, un poco de comida, algún libro... hasta llegar a un policía que se encargaba de recoger provisiones. Los condenados no necesitaban siempre las cosas que les llevaban sus familiares, pero estos seguían yendo a las puertas de la cárcel cada mañana para cerciorarse de que aún estaban vivos: cuando no era así, el policía se limitaba a consultar una lista y devolver el paquete de víveres a quien lo había llevado.

viernes, 22 de diciembre de 2017

CON PIES PERO SIN CABEZA

Hace ya unos cuantos años, cuando el dinero del que disponían los ayuntamientos para eventos culturales era abundante, organicé una tertulia sobre la poesía de Jesús Munárriz en la antigua biblioteca de Irún y, gracias a aquel dinero, pudimos contar con la presencia del autor en la misma. Hoy un lujo lejos de cualquier biblioteca y de cualquier ciudad de provincias. Otros tiempos.

En aquella ocasión, Munárriz me obsequió con un libro de poesía infantil que acababa de publicar, Con pies pero sin cabeza, el que hacía el número 50 de una colección que por entonces llevaba ya nueve años sacando títulos de poesía infantil. En este momento esta colección es una colección de referencia dentro del campo de la literatura infantil.

El caso es que lo tenía totalmente olvidado, y si no hubiera sido porque he tenido que acudir a mi pequeña biblioteca particular, que vive exiliada de mí o yo exiliado de ella, podrían haber pasado otros trece años amontonado entre el resto. Y allí estaba él, esperando tener el calor de unas manos lectoras y de unos ojos que lo acariciaran. Vamos a airearlo un poco:

DECLARACIÓN

—Eres farandulera,
rabisalsera,
guerrera, novelera, 
pataratera,
pero te quiero 
y seré, si tú quieres,
tu compañero.



SI ES NO ES

Ese que ves no es 
como lo ves.
¿O tal vez sí lo es?
No es igual verlo antes que después,
o verlo del derecho o del revés,
del haz o del envés,
al hilo, al sesgo, al bies,
depende de las vueltas que le des,
también de dónde estés,
de si eres uno solo, o dos, o tres,
de si eres un payaso o un marqués,
de si eres español o siamés,
judío o japonés,
filipino o francés,
afgano o escocés,
sueco o senegalés.
¿Lo ves?
por más que estés 
seguro de que has visto lo que ves,
si lo ves desde lo alto de un ciprés,
o mejor de un bauprés,
pondrás más interés
que viéndolo a la altura de un ciempiés
o a través de unos piés.
Asimílalo, pues, 
y nunca desde por bueno lo que ves
sin pensarlo después.
Lo contrario es más propio de una res.

Las ilustraciones de Jack Mircala son un auténtico placer para la vista.



jueves, 21 de diciembre de 2017

EL MINISTERIO DE LA FELICIDAD SUPREMA

Enlace con la editorial
Si alguien se pregunta por qué Arundhati Roy ha tardado veinte años en escribir una novela —El dios de las pequeñas cosas es de 1997—, la respuesta la encontrará en su constante activismo del que puede hallar alguna noticia en páginas como Movimiento por la justicia global, Revolución en la India, Caminando con los camaradas, o en estas publicaciones: El final de la imaginación, El álgebra de la justicia infinita, Retórica bélica, Espectros del capitalismoy otras que no han sido traducidas todavía.

Sin duda, toda esa carga política, ideológica y afectiva se deja sentir en El ministerio de la felicidad suprema porque constituye el meollo argumental de la novela, pero Arundhati Roy es una extraordinaria narradora de una sensibilidad suprema que incluso cuando se encuentra en medio del fragor de la batalla panfletaria su escritura remonta el vuelo y nos lleva al profundo hontanar de lo humano universal. 

No en vano el libro de abre con esta cita de HikmetLo que quiero decir es que todo depende de tu corazón, que recorre absolutamente todas la historias y todos los personajes de esta novela por la que discurren numerosas tramas que se van entrelazando hasta llegar a coincidir en el momento en que la historia se cierra. Todas ellas conforman una "historia hecha pedazos".

           ¿Cómo 
                contar
                         una 
                         historia
           hecha añicos?
                         Convirtiéndote
                         poco a poco
           en toda la gente.
                         No.
                         Convirtiéndote poco a poco en todo.

La hijra —transexual— con la que se abre y cierra la novela, la arquitecta en torno a la que se construyen las historias centrales, el guerrillero, el inspector comandante, el alto cargo de los Servicios Especiales, las sucesivas niñas, Delhi, Cachemira... Todos esos hilos son portadores cada uno de una historia trágica y concienzudamente rota, pero ese rompecabezas aglutinado en el dolor y el sufrimiento levantará el vuelo y de esta forma cobrará pleno sentido el verso de Hikmet.

Cuando llegaron, todas las luces estaban apagadas y todos dormían. Todos menos, por supuesto, Guih Kyom, el escarabajo pelotero, que estaba totalmente despierto en su puesto de guardia, tumbado boca arriba con las patas levantadas para salvar el mundo en caso de que se derrumbaran los cielos. Pero incluso él sabía que, al final, todo saldría bien. Y así sería porque así tenía que ser.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

12+1. BECAS MUNICIPALES DE BELLAS ARTES

Exposición Museo San Telmo
No siempre que empezamos un camino llegamos al final. 

En esta exposición no vamos a encontrar obras maestras, ni vanguardistas. No vamos a encontrar grandes hitos de la pintura del cambio de siglo (XIX-XX). Nos vamos a encontrar con lo cotidiano, con el transcurso de la vida estadísticamente más representativa, es decir, con la realidad de la mayoría de los seres humanos. Dedicarse al arte era y es muy complicado. Además de talento y estilo propio, hay que tener grandes dosis de suerte y contar con los apoyos necesarios para poder sobrevivir en ese mundo. 

La exposición 12+1. Becas Municipales de Bellas Artes nos muestra la cruda realidad de artistas que lo intentaron, pero no llegaron a serlo. Se recogen trabajos de Francisco López Alén, Benito Martínez Sierra, Inocencia Arangoa, José Aguirre, Ángel Cabanas Oteiza, José Arangoa, Jenaro Echeverribar, Edmundo Paillole, Venancio Ayerza, Jesús Martínez Utrilla, José Bengoechea y Luis Álvarez. Ni ella ni ellos, aunque poseedores de una buena formación y buena técnica, llegaron a cuajar una carrera sólida. Las mayoría abandonaron.

A mí lo que me gusta de esta aparentemente trivial exposición es que nos devuelve a la "normalidad", al hecho cotidiano y general. A la vida que se manifiesta de múltiples maneras y contra la que es muy difícil luchar a brazo partido para destacar como ser único y maravilloso. Porque, acaso, ser único puede que signifique formar parte de la corriente de la vida y saber estar a la misma altura media de las personas con las que compartimos tiempo y ganas.

Ya me gustaría a mí ser capaz de manejar los pinceles y poder firmar algo parecido a la más mediocre de las obras que se recogen en la exposición. Eso que significaría ser extraordinariamente bueno con el óleo, no es nada, en cambio, si queremos formar parte de la historia de la pintura. El sueño de Aquiles se rompe. El mito del héroe se pierde en la niebla del diario acontecer.


En ese caso, sobrevivir es lo más sensato. Seguramente así lo entendió Ángel Cabanas Oteiza y se dedicó a componer cuadros costumbristas con un cierto tono humorístico, de tal forma que la nostalgia de la tierra al otro lado del Atlántico pudiera quedar paliada a la vista de un País Vasco idealizado y entrañable. Los emigrantes vascos fueron sus mejores clientes. No necesitaban arte, sino sentirse cerca de casa.

martes, 19 de diciembre de 2017

ANTONIO ESCOHOTADO, UN PENSADOR EN LA RED

Yo he vuelto al candelero gracias a internet. No soy una persona grata al gremio universitario español, pero gracias a internet, digamos, una generación mucho más joven que la mía se interesa por mi trabajo. 

Así se expresaba el filósofo español en una entrevista telefónica recogida por Efe y difundida el sábado 16 por casi toda la prensa escrita de ámbito estatal. Así es como me enteré de la existencia de La Emboscadura —nombre en homenaje a Ernst Jünger—, el proyecto digital que ha puesto en marcha desde hace poco tiempo gracias a su hijo Jorge, y con el que quiere dar accesibilidad a su obra, en la actualidad difícil de encontrar o que se halla a precios desorbitados.

Escohotado ya contaba con una página web en la que se recogían artículos, entrevistas y frases, pero no era un lugar desde donde poder hacerse con los libros que ha ido publicando a lo largo de su prolífica vida como pensador. 

En este momento tiene un paquete de lanzamiento en el que ofrece todos estos títulos por el precio de 24,90€: Historias de familia (1978), Introducción a los Principia Mathematica de Newton y La antinaturaleza: Epílogo de De physis a polis (1982), Realidad y substancia (1986), Majestades, crímenes y víctimas (1987), El espíritu de la comedia (Premio Anagrama de Ensayo 1991), Rameras y esposas (1993), Historia elemental de las drogas (1996), Retrato del libertino (1997), Historia general de las drogas + Aprendiendo de las drogas (1998), Caos y orden (Premio Espasa Ensayo 1999) y Sesenta semanas en el trópico (2003).

Sin duda, es una buena noticia, no solamente para aquellas personas interesadas en su obra, sino para cualquiera que manifieste curiosidad por el conocimiento en general.

Para quien no le conozca, este programa de media hora de la serie Pienso, luego existo, puede ser una buena manera de acercarse a él y hacerse una idea rápida de quién es y qué es lo que piensa:



Y si tenéis más tiempo y os gustan los programas debate de calidad, podéis encontrarle en un antiguo programa de La clave sobre las drogas, de 1982, en el que participaban especialistas de distintos frentes como Octavio Aguar, Lucien Engelmajer, María Gutiérrez Cortines, Miguel Ángel Ramón Caver, María Teresa Sánchez Concheiro, Martín Mitchinson, José María Mato Reboredo y Antonio Escohotado. Moderaba José Luis Balbín.

lunes, 18 de diciembre de 2017

DE EINSTEIN AL CANSINO TRABAJO DE PONER LAS COSAS EN SU SITIO

Fuente: Wikipedia
Poco después de dar ayer mismo noticia del librito sobre Einstein y su cuadrilla, leía un artículo de Carlos Sabín en Investigación y Ciencia, que bajo el título de Los antieinstein nos vuelve a recordar esa incansable afición del personal de todas las latitudes a poner en boca de alguien, el padre de la relatividad en este caso, algo que nunca dijo. Esta "enfermedad", claro, solamente afecta a los grandes nombres. En el caso de la literatura Borges, García Márquez o Neruda, por citar solo algunos, la sufren también con gran intensidad. La cantidad de cursilerías y expresiones lacrimógenas que se les atribuyen daría para un buen tomo.

A mí me gusta especialmente la que se aparece bajo este párrafo, donde se riza el rizo de las atribuciones y, de paso, se hace humor acerca de la ignorancia de quien la recibe. Me encanta cómo con tan pocas palabras la imposible cita se atribuye a Einstein, que era un antiguo filósofo griego, que era Marx. Y todos ellos estaban muertos y bien muertos cuando apareció internet. Por increíble que parezca, no todos se dan cuenta a pesar de lo abultado del retruécano. Es más, conozco a alguien que dijo: "¿Y, entonces, de quién te vas a fiar?".


El artículo de Carlos Sabín nos advierte de unas cuantas cosas más, especialmente de esa contumaz oleada que da en mandar mensajes a través de redes sociales y otros espacios web, sobre lo confundida que está la teoría de la relatividad. A mí este aspecto de las falsas atribuciones y mentiras varias sobre leyes físicas no me preocupa demasiado, porque suele quedarse circunscrito a un grupo de especialistas. En cuanto aparece una fórmula, el personal se retira de la lectura.

Sí me preocupan, y mucho, aquellas otras afirmaciones que son de carácter general, que llegan a toda la población y que son manipulaciones descaradas de la verdad para crear estados de opinión. Esta práctica, tremendamente sencilla desde el punto de vista técnico, y extraordinariamente rentable gracias a internet, forma parte de la guerra de desinformación en la que incluso, a veces, se ven afectados los medios tenidos por serios. Y con la que vamos a tener que lidiar cada vez con más frecuencia.

Sí, dejarnos llevar por la emoción, la ternura, la indignación o lo que sea, puede dar la impresión de que somos seres comprometidos y muy, muy humanos. Dar a la tecla de reenviar es muy cómodo y puede proporcionarnos una imagen de lo que sea que estemos buscando en décimas de segundo. Pero no está de más recordar que, antes de seguir colaborando en la ceremonia de la confusión, cuando no del ruido y la furia, es necesario comprobar, verificar la información que estamos mandando. Suele ser bastante sencillo y los beneficios nos afectan a todos.

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL DIVERTIDO UNIVERSO QUE INCLUYE A EINSTEIN Y TODA ESA PANDILLA

Me regalaron este raro y divertidísmo ejemplar el viernes. Antes de darlo a conocer aquí, me he asegurado de que es posible adquirirlo, aunque no he encontrado ninguna biblioteca que dispusiera de él. El libro se publicó en inglés en 1943, en plena guerra mundial, y dos años después se hizo la traducción al castellano. De su autor, Richard Dark no he podido averiguar nada; sobre Thomas Derrick, el ilustrador, hay un generoso artículo en Wikipedia e incluso he podido ver su fotografía.

Por si el título no es suficientemente explícito, hay un subtítulo que nos indica que estamos ante una Guía de una muchacha para comprender a Einstein y toda esa pandilla. Es decir, se trata de un pequeño libro de divulgación realizado a comienzos de los 40 del pasado siglo, que tiene la intención de ser lo más claro posible, pero sin renunciar a un tono fuertemente humorístico, con la intención de hacer el contenido más próximo y ameno.

El contexto del que parte el autor es que hace 75 años la teoría de la relatividad era considerada como algo incomprensible, y Einstein algo así como un sabio del que no se sabía muy bien si hacía propuestas científicas o inventaba cosas sin sentido. Esta distancia entre la gente de a pie y la élite de científicos que entonces andaba enredada con la física cuántica, se hace más grande si cabe al poner como receptora del mensaje una adolescente de la época que aún tiene muchos tintes victorianos. 

Desde luego, no podemos buscar en él conocimiento científico de ningún tipo, pero yo me he reído a gusto con este divertido universo cuya pretensión no es otra que proporcionarnos unos momentos hilarantes, tanto con el texto como con las ilustraciones. Os dejo un ejemplo que deberéis ampliar para poder leer —atención al famoso Pomponio Mela—:


Por supuesto, termina proponiendo que Einstein y su pandilla sean convenientemente recogidos en un centro para que hagan mucho trabajo manual y lean literatura edificante, además de practicar juegos de salón, porque haber acabado con el tiempo y con el espacio no puede ser nada bueno para una mente que pretenda estar despejada y en su sitio. Faltaría más.

Muchas gracias, Luis.

sábado, 16 de diciembre de 2017

EDITH SÖDERGRAN

Enlace editorial
Buscabas una flor
y encontraste un fruto.
Buscabas una fuente
y encontraste un mar.
Buscabas una mujer
y encontraste un alma —
estarás decepcionado.

Seguramente el libro internacionalmente más conocido de la literatura finesa es el Kalevala, aunque solamente sea porque aparece comentado en todos los manuales de literatura. Más allá de esa referencia, poco más podemos encontrar, a no ser que nos movamos con textos de nivel universitario, estudios de expertos, divulgadores y traductores, o acudamos a la gran labor que realizan algunas editoriales, como es el caso, por ejemplo, de NØRDICA LIBROS, que dispone en su catálogo de una buena cantidad de autores de esa zona del mundo. Este año que finaliza pronto han publicado la Poesía completa de Edith Södergran (1892-1923), quien a pesar del poco tiempo vivido, ejerció una gran influencia en la poesía de su país.


Pasó su niñez en San Petersburgo y allí estudió en una escuela alemana. Pronto se interesó por el expresionismo alemán, el futurismo ruso y el simbolismo francés. Sus primeros poemas están escritos en alemán y en francés, si bien enseguida pasó a escribir en sueco, su lengua materna e idioma cooficial en Finlandia y en el que está escrita su obra.

Su poesía es emocionalmente intensa y las metáforas que utiliza tienen una gran fuerza visual.



CAUTIVERIO

Cautiva, cautiva... quiero hacer pedazos mis cadenas.
Con labios dolorosamente rabiosos paso por la vida.
Mis abismos, por qué pregunto por vosotros, vosotros no merecéis ese nombre.
El bronce se funde con el bronce y se hace hombre,
y el hombre anda con hierro en su corazón.
Pero, ¿acaso el bronce ha recibido ese brillo aterrador sobre su frente del dios 
de los rayos?
Arrojo mi corazón por el camino, que se lo repartan los buitres —
la luna llena me alumbra uno nuevo.



LA LUNA

Qué maravilloso es todo lo muerto
y qué indescriptible:
una hoja muerta y un hombre muerto
y el disco de la luna.
Y todas las flores saben un secreto
y el bosque lo guarda,
y es que la órbita de la luna en torno a la tierra
es la ruta de la muerte.
Y la luna teje su maravillosa tela,
la que aman las flores,
y la luna teje su fantástica red
en torno a todo lo que vive.
Y la hoz de la luna siega flores
en las noches de finales de otoño,
y todas las flores esperan el beso de la luna
con infinito anhelo.

               Traducción de Francisco J. Úriz. Recibió el Premio Nacional de Traducción junto con José Antonio Fernández Romero por el trabajo que realizaron para la antología de poesía nórdica.

viernes, 15 de diciembre de 2017

LORQUIANA, UNA FICCIÓN SONORA MUY VERDADERA




A finales de noviembre, el equipo de Ficción Sonora emitía desde La Casa Encendida un montaje radiofónico sobre la relación entre Federico García Lorca —¡ay, qué poca presencia tiene en el blog y, sin embargo, cuánto y cuánto me gusta su obra!— y Margarita Xirgu. Los protagonistas eran Víctor Clavijo y Cayetana Guillén Cuervo

El episodio se centra en el otoño de 1926, cuando Lorca entrega el manuscrito de Mariana Pineda a Margarita Xirgu, entonces la actriz de mayor relieve en la escena española. De ahí saldrá una fructífera relación entre ambos que acabará, por desgracia, con la infausta guerra civil y el asesinato de Lorca.

Lorquiana ficcionalizada un episodio de la vida de estos dos grandes creadores y nos muestra con detalles realistas el ambiente de aquella época, sin olvidar la importancia que tuvo la relación personal del poeta con Rafael Rodríguez Rapún, destinatario original de los Sonetos del amor oscuro, publicados por primera vez de forma conjunta y completa en la década de los 80.


EL POETA DICE LA VERDAD


Quiero llorar mi pena y te lo digo
para que tú me quieras y me llores
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.

Quiero matar al único testigo
para el asesinato de mis flores
y convertir mi llanto y mis sudores
en eterno montón de duro trigo.

Que no se acabe nunca la madeja
del te quiero me quieres, siempre ardida
con decrépito sol y luna vieja.

Que lo que no me des y no te pida
será para la muerte, que no deja
ni sombra por la carne estremecida.

jueves, 14 de diciembre de 2017

CAMBIAR DE IDEA, ZADIE SMITH

Llegué a este libro después de leer El cazador de autógrafos, y no precisamente por Wikipedia, porque la información que ofrece está desactualizada, tal y como se advierte en la entrada que dedica a la escritora, sino gracias al Koldo Mitxelena, que es mi gran abastecedor de materia lectora.

Si Zadie Smith me gustó como narradora, me ha gustado todavía más como ensayista. Cambiar de idea recoge variados y breves ensayos sobre temas muy diferentes que la autora fue publicando en medios diversos o a través de conferencias. Se encuentran agrupados bajo los epígrafes siguientes: leer, ser, ver, sentir y recordar. En ellos habla de cine, de política, de mujeres, de hombres, de identidad, de asuntos personales y, cómo no, de literatura.

El mayor placer que he encontrado al leerla es que Zadie Smith escribe desde la pasión que siente por lo que ha leído, visto o vivido, sabe transmitirlo de forma directa y, cuando se trata de un libro, lo hace desde dentro del propio texto, como si ella misma fuera la autora. Y esto es algo que el lector agradece sobremanera, porque el punto de vista que arroja, sin dejar de ser crítico, trasciende la exégesis y se convierte en un emocionado descubrimiento del texto.

A mí me han gustado especialmente dos trabajos, el que dedica a Sus ojos miraban a Dios, de Zora Neale Hurston, y el que dedica a explorar las afirmaciones antagónicas de dos grandes del siglo XX, Nabokov y Barthes. Novelista el uno, filósofo el otro; creador versus teórico. Resulta admirable cómo entra en el debate acerca de la muerte del autor y cómo es capaz de transmitirnos un tema tan teórico desde una escritura emocionada.

Seguramente, quienes estéis más inclinados al cine o hacia los temas sociales que hacia la literatura, encontraréis más placer al leer esos otros trabajos; pero, en cualquier caso, seguro que descubrís —si aún no la conocéis— a una ensayista que no os va a dejar indiferentes. Y, quién sabe, acaso cambiéis de idea.

miércoles, 13 de diciembre de 2017

DEL HUMOR Y SUS VIRTUDES

Mari Cruz Morales, Javier Gil y Jose Mª Salbidegoitia ayer en Lagun,
durante la presentación del libro La irreductible comedia cruel.

Ridentem dicere verum quid vetat? 
¿Qué me impide decir la verdad con una sonrisa?

Seguramente alguna de estas tres carencias: la falta de imaginación, la falta de inteligencia o la falta de humor, si no son las tres al mismo tiempo. Pero la pregunta de Horacio era una pregunta retórica para señalar, precisamente, las muchas ventajas de utilizar el humor en el momento de expresar nuestras ideas, desacuerdos y reivindicaciones. La sonrisa siempre ha abierto más puertas que el mal humor.

Y sentido del humor no le falta a Javier Gil para tratar temas espeluznantemente serios, es decir, para envolver las tragedias con un velo de comedia que las haga más próximas al espectador, o más amables, o más creíbles, o simplemente más tragables. 

Y tampoco le falta sentido del humor al equipo Naukas; de hecho, forma parte de su lema: ciencia, escepticismo y humor. No puedo evitar una querencia especial por este grupo, porque a menudo me desbaratan los planes con sus artículos y porque tienen un entusiasmo a prueba de toda desgracia, recorte de presupuesto o ninguneo al becario. Si a la virtud de la pasión por el trabajo bien hecho añadimos el humor, miel sobre hojuelas. 

Entre la serie de chistes en torno a las matemáticas que llevan publicados esta temporada, hoy traían este que me gusta mucho y que os dejo aquí para que empecéis el día con buen humor.

Hay varios hombres de ciencia reunidos y a todos se les hace la misma pregunta: ¿Cuánto es 2 + 2?

El ingeniero saca su regla de cálculo, la mueve para aquí y para allá y dice: "3.999".

El estadístico consulta sus referencias, define el problema en un algoritmo en su computadora y anuncia: "la respuesta está en el intervalo entre 3.98 y 4.02".

El matemático se queda pensando un rato y al final dice: "No sé cuál es la respuesta, pero les puedo decir que, definitivamente, existe una respuesta".

El filósofo sonríe y pregunta: "¿Pero qué quieres decir cuando dices ‘2 + 2’?"

El lógico replica: "Por favor, define el enunciado ‘2 + 2’ de forma más precisa".

El sociólogo interviene: "Pues no lo sé, pero qué bueno ha sido hablar del tema".

El ecologista conductual dictamina: "Eso es un sistema de apareamiento polígamo".

Finalmente, el estudiante de medicina dice: "La respuesta correcta es 4".

Todos lo miran asombrados y le preguntan: “¿Cómo lo has sabido?” El estudiante de medicina dice: "Me lo aprendí de memoria".

martes, 12 de diciembre de 2017

LEZAMA LIMA: la imagen es la realidad del mundo invisible

Andaba ayer perdido en una traducción para la que no encontraba salida, cuando tropecé otra vez más con este grande de las letras hispánicas. Fue como un bálsamo para mi desazón. La música y la poesía tienen en mí esa virtud, pero la poesía lleva más tiempo a mi lado y me conoce mejor. Dejé la traducción, guardé el programa para traerlo hoy hasta aquí y me puse a releer algunos poemas. 

En 2010, durante el centenario del nacimiento de José Lezama Lima, la UNED, a través de su canal de radio, emitió este programa sobre uno de los autores más polifacéticos y cultos de la isla caribeña. Poeta, novelista, crítico, ensayista, basó su escritura en la estética de la intuición, de lo sensual, de la plenitud. Participaron en él: Ana María González Marfud (universidad de las Artes de Cuba), Carlos Martí Brenes (escritor, poeta y ensayista cubano).

AH, QUE TÚ ESCAPES

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntas en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.

Disponéis de algunos poemas más en este mismo blog. Por supuesto, hay otros lugares en internet donde leer poemas de Lezama y, hace relativamente poco ha reeditado su poesía completa.

lunes, 11 de diciembre de 2017

UN CUENTO DE ISAAK BÁBEL

Isaak Bábel es tal vez más conocido por su Caballería rojaNo ha sido muy bien tratado por la crítica y fue aún mucho peor tratado por el régimen estalinista. Judío, se adhirió al partido comunista y al entusiasmo de la revolución. Fueron los años veinte los mejores momentos de su carrera literaria, aunque en la década siguiente cayó en desgracia, especialmente a partir de la publicación de María en 1934, hasta que el 15 de mayo de 1939 fue arrestado. Medio año después, el 27 de enero de 1940, fusilado.

De la colección Cuentos de Odesa recojo el que lleva por título Con la emperatriz, básicamente porque es el más corto, y una también breve pero jugosa semblanza realizada por Jaume Crespo, Miguel Ángel Ors y Mikel Martínez para Radio 5.

En el bolsillo caviar y una libra de pan. Sin cobijo. Estoy en el puente Anichkov, arrimado a los caballos de Klodt. Un viento hinchado avanza desde la Morskaya. Por la Nevski, deambulan lucecitas naranja, enredadas en algodón. Necesito un rincón. La ciudad me sierra como el niño inexperto la cuerda del violín. Repaso en la memoria los apartamentos abandonados por la burguesía. El palacio Anichkov penetra en mis ojos en toda su plena enormidad. Ahí está el rincón.

No es difícil cruzar el vestíbulo sin ser visto. El palacio está vacío. Un ratón raspa sin prisa en una habitación lateral. Estoy en la biblioteca de la emperatriz viuda María Fiódorovna. Un viejo alemán, parado en medio de la habitación, coloca algodón en los oídos. Se dispone a salir. La suerte me besa en los labios. El alemán es conocido. En una ocasión inserté gratis su anuncio sobre la pérdida del pasaporte. El alemán me pertenecía con todo su mondongo honrado y fofo. Acordamos: yo esperaré a Lunacharski[1] en la biblioteca porque, verá usted, debo ver a Lunacharski.

El melódico tictac del reloj sacó al alemán de la habitación. Estoy solo. Encima de mí arden bolas de cristal con amarilla luz sedosa. De los tubos de la calefacción sube un calor indescriptible. Profundos divanes rodean de tranquilidad mi cuerpo.

Un registro superficial da resultados. En la chimenea descubro una tarta de patata, una cacerola, una pizca de té y azúcar. Por fin el mechero de alcohol asoma su lengua azul. Esa noche cené como persona. Sobre la mesita china tallada, con destellos de barniz antiguo, extendí una finísima servilleta. Acompañaba cada trozo de este severo pan de racionamiento con sorbos de té dulce, humeante, con estrellas coralinas refulgiendo en las aristas del vaso. El terciopelo de los asientos acariciaba con manos rollizas mis flacos costados. Tras la ventana, sobre el granito petersburguense aterido de frío, caían vaporosos cristales de nieve.

La luz semejante a brillantes columnas color limón, se desparramaba por las paredes cálidas, tocaba el lomo de los libros que en respuesta centelleaban con su oro azul.

Los libros —páginas consumidas y olorosas—me llevaron a la lejana Dinamarca. Hacía más de medio siglo fueron regalados a la joven princesa que se iba de su país breve y casto a la Rusia feroz. En los severos títulos con tinta descolorida, en tres renglones oblicuos, de la princesa se despedían las damas preceptoras y sus amigas de Copenhague —hijas de consejeros de Estado, los maestros-profesores apergaminados del liceo, papá-rey y mamá-reina, una madre que llora. Largas baldas con lomos dorados, lomos ennegrecidos, evangelios infantiles manchados con tinta, con borrones tímidos, con torpes súplicas improvisadas al Señor Jesucristo, tomos en cordobán de Lamartine y Chenier con flores secas, que se reducían a polvo. Voy hojeando las páginas carcomidas que sobrevivieron al olvido, y la imagen de un país ignoto, el hilo de días extraordinarios, surgen ante mí —muros bajos en torno a los jardines reales, rocío en el césped segado, somnolientas esmeraldas de los canales y un rey largo con patillas de color chocolate, el tranquilo tañir de una campana sobre la iglesia palaciega, el primer amor y un breve susurro en las salas pesadas.

Una mujer pequeña, de cara alisada con polvos, una ladina intrigante con pasión insaciable de mandar, una furiosa hembra entre los granaderos de Preobrazhenski, madre implacable, pero atenta, aplastada por la alemana, la emperatriz María Fiódorovna despliega ante mí el rollo de su vida sorda y larga.

Sólo muy entrada la noche abandoné esta crónica triste y conmovedora, estos fantasmas de calaveras sangrantes. Bajo el rebuscado techo marrón se guían ardiendo tranquilas las bolas de cristal, llena de polvo arremolinado. Junto a mis borceguíes rotos, en las alfombras azules pasmáronse regueros de plomo. Agotado por la labor del cerebro y por el calor del silencio, quedé dormido.

De noche, por el parquet opacado de los pasillos tomé el camino de la salida. El despacho de Alejandro III era un cajón alto con las ventanas que daban a la Nevski tapiadas. Las habitaciones de Mijail Alexándrovich —alegre apartamento de un oficial culto que hace gimnasia, paredes forradas de una tela clarita con manchas de rosa pálido, sobre las chimeneas bajas chucherías de porcelana, imitando la ingenuidad y la carnosidad innecesaria del siglo diecisiete.

Esperé un largo rato recostado sobre una columna, hasta que se durmiera el último lacayo del palacio. Este agachó las mejillas arrugadas, afeitadas por vieja costumbre; un farol doraba débilmente su alta frente decaída.

Cerca de la una de la madrugada salí a la calle. La Nevski me recogió en su regazo insomne. Fui a dormir a la estación Nikoláyevski. Sepan los de aquí huidos que en San Petersburgo un poeta sin hogar tiene donde pasar la noche.


[1] Comisario de instrucción pública después de la revolución.