lunes, 19 de diciembre de 2016

LU JI Y EL PROCESO DE LA CREACIÓN POÉTICA


Tendemos a pensar que la metapoesía es una práctica occidental propia de la poesía contemporánea. En nuestro cómodo y perezoso occidentalcentrismo creemos que la literatura universal es el cúmulo de obras escritas por autores europeos y americanos al que, desde hace unas décadas, se le han incorporado unos cuantos nombres provenientes de otras partes del mundo. Seguramente alguna responsabilidad en esta creencia tienen esos manuales que solamente hablan de las literaturas más próximas.


Lu Ji (261-303) escribió su Wen Fuwen, escritura; fu, poema— en el siglo III. Es un hermoso poema que reflexiona sobre la poesía, el proceso creativo y la complejidad de la escritura. Después se han escrito muchos más, pero tal vez nadie haya conseguido plasmar con tanta exactitud eso que él denominó con brillantez el proceso, es decir, el mecanismo que nos lleva desde la intuición inicial a la plasmación en palabras de lo intuido. El proceso de la escritura implica, indefectiblemente, la conciencia del tiempo y sus límites —Ni mármol duro ni eterno, / ni música ni pintura, / sino palabra en el tiempo, que diría Machado—.

II. EL PROCESO


El proceso. Así es el comienzo: se interioriza la visión, se adentran los sonidos. Se demora el pensamiento y todo se interroga.

El alma galopa hacia los ocho confines del espacio. El espíritu vaga errante por alturas infinitas.

Al acercarse, la emoción poco a poco se convierte en luz. Las cosas se reflejan e intercambian su claridad.

Y es que al beber la esencia de las palabras dichas y escritas, paladearás el muy dulce sabor de los Clásicos.

A la deriva entre cielos y abismos, te dejarás llevar por la gran corriente, bañándote en las aguas del manantial, internándote en su profunda hondura.

Y esas frases sumergidas que se esconden y se agitan, serán como peces inquietos que, mordiendo el anzuelo, emergerán desde el fondo más insondable.

Y las otras delicadas bellezas, vagando ingrávidas y errantes, serán como pájaros de alto vuelo que, cazados con flecha y con cuerda, caerán en picado desde las nubes más altas.

Haz acopio de palabras y de frases no usadas por más de cien generaciones.
Escoge rimas perdidas y olvidadas desde hace miles de años.

Desdeña las flores marchitas, ya abiertas, del amanecer, y quédate con los brotes tiernos, aún cerrados, de la noche.

Así, verás pasado y presente en un único instante, y abarcarás los inmensos mares en tan solo un abrir y un cerrar de ojos.


La traducción y los comentarios de Pilar González España son una ayuda importante para adentrarnos en el pensamiento de Lu Ji y descubrir la belleza que encierra.

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