miércoles, 10 de agosto de 2016

RECORDANDO A WORDSWORTH DESDE EL JARDÍN DE SU CASA

Casa de Wordsworth, en el Distrito de los Lagos, hoy museo.
William Wordsworth fue un enamorado de la tierra en la que nació, el Distrito de los Lagos, y el poeta que aglutinó a su alrededor el grupo que después se ha conocido como lakistaslake, lago en inglés—. De los 80 años que alcanzó a vivir, tres cuartos los pasó en su provincia, la única montañosa de Inglaterra y la que ofrece un paisaje natural más variado y hermoso de ese país. Los otros 20 años los dedicó a viajar por Europa —algún estudioso ha calculado en más de 150.000 kilómetros los que hizo caminando durante toda su vida—.

Los lakistas —Wordsworth, Coleridge, Southey— fueron los primeros poetas propiamente románticos en lengua inglesa. Después vendrían Byron, Shelley y Keats. Pero es Wordsworth el que reivindica por primera vez el lenguaje cotidiano como elemento de expresión sustancial para la poesía. Esta característica ha sido auténticamente seminal, pues ha impregnado toda la poesía occidental desde entonces. Con ello quería demostrar hasta qué punto el lenguaje de la conversación en las clases medias y bajas de la sociedad sirve para los propósitos del placer poético (Prólogo a Baladas Líricas).


Iba solitario como una nube... 

Iba solitario como una nube
que flota sobre valles y colinas,
cuando de pronto vi una muchedumbre
de dorados narcisos: se extendían
junto al lago, a la sombra de los árboles,
en danza con la brisa de la tarde.

Reunidos como estrellas que brillaran
en el cielo lechoso del verano,
Poblaban una orilla junto al agua
dibujando un sendero ilimitado.
Miles se me ofrecían a la vista,
moviendo sus cabezas danzarinas.

El agua se ondeaba, pero ellas
mostraban una más viva alegría.
¿Cómo, si no feliz, será un poeta
en tan clara y gozosa compañía?
Mis ojos se embebían, ignorando
que aquel prodigio suponía un bálsamo.

Porque a menudo, tendido en mi cama,
pensativo o con ánimo cansado, 
los veo en el ojo interior del alma
que es la gloria del hombre solitario.
Y mi pecho recobra su hondo ritmo
y baila una vez más con los narcisos.


                          Versión de Gabriel Insausti.

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