martes, 30 de agosto de 2016

GRIEG VISTO POR TRANSTRÖMER

Cabaña de Grieg. Imagen tomada de 20 minutos.es.
En el interior estaba escrito este texto: Si alguien irrumpiese aquí, por favor no toque el material musical. Sólo tiene valor para Edvard Grieg
Es sabido que Edvard Grieg solía recluirse en una cabaña al pie del lago Nordas. Allí, aislado del mundanal ruido, escribió parte de su obra. Desconozco si el magnífico Peer Gynt nació allí o no. Desde luego, el evocador primer movimiento, La mañana, bien podemos imaginarlo, incluso verlo, al borde del lago.

El poeta sueco Tranströmer, premio Nobel en 2011, tal vez con la música de su vecino del norte de fondo, o tal vez sentado en el interior de la misma cabaña, lo imaginó así:


UN ARTISTA EN EL NORTE

Yo, Edvard Grieg, me movía como un hombre libre entre hombres,
bromeaba habitualmente, leía los periódicos, viajaba y marchaba.
Yo dirigía la orquesta.
El auditorio con sus lámparas temblaba de triunfo como balsa
del ferrocarril en el momento de atracar.

Me transporté hasta aquí para ser corneado por el silencio.
Mi cabaña de trabajo es pequeña.
El piano de cola está aquí tan apretado como la golondrina
bajo la teja.

En general, los bellos acantilados a pique callan.
No hay ningún pasaje
pero hay una compuerta que a veces se abre
y una peculiar luz que mana directamente del duende.

¡Disminuir!

Y los golpes de martillo en la montaña llegaron
llegaron
llegaron
llegaron una noche de primavera a nuestra habitación
disfrazados de latidos de corazón.

El año anterior a mi muerte, enviaré cuatro salmos para rastrear
a Dios.
Pero eso empieza aquí.
Una canción de aquello que está cerca.

Lo que está cerca.

Campos de batalla dentro de nosotros
donde los Huesos de los Muertos
luchan para volverse vivos.


                                       Traducción de F. J. Uriz.

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