sábado, 7 de mayo de 2016

DOS POEMAS DE MAO ZEDONG

Mao Tse Tung, hoy Mao Zedong, creó una legión de seguidores por todo el mundo. Los partidos maoístas crecieron como campiñones durante los años 60. No creo que ocurriera lo mismo con los lectores de la poesía de Mao, que estarían, seguro, más ocupados analizando sus propuestas ideológicas que disfrutando de sus versos, pero lo cierto es que el líder chino escribió unos cuantos —37, según parece—. 

La primera traducción al castellano se realizó en la propia República Popular, en 1963, y estuvo a cargo del Servicio de Ediciones en Lenguas Extranjeras. Posteriormente Oikos-Tau (1968), Mateu (1970) y Visor (1974) siguieron publicando los poemas del líder de la revolución cultural, por aquí por la Península, porque en Latinoamérica se hicieron también unas cuantas ediciones. A mí, en cambio, me han llegado en inglés y hace tan solo una horas.

Como no iba a procurarme alguna de esas ediciones, he pedido en casa que me lo tradujeran. Os dejo parte de la generosidad familiar también a vuestro alcance. 


DÍA DE AÑO NUEVO
Enero 1930

Ninghua, Chingliu, Kueihua—
¡Qué senderos estrechos, bosques profundos y musgo resbaladizo!
¿A dónde nos dirigimos hoy?
Derechos al pie del Monte Wuyi.
A la montaña, al pie de la montaña,
banderas rojas ondean al viento cubiertas de gloria.



VOLVIENDO A SUBIR AL CHINGKANGSHAN
Mayo 1965

Desde hace tiempo he aspirado a alcanzar las nubes
y vuelvo a subir al Chingkangshan.
Viniendo de lejos para ver el sitio que solíamos visitar,
encuentro nuevas escenas que reemplazan las antiguas.
Por todas partes cantan las oropéndolas, vuelan rápidas las golondrinas,
murmuran los arroyos
y el camino asciende hacia el cielo.
Una vez pasado Huangyangchieh
no se divisa ningún otro lugar peligroso.


El viento y el trueno se agitan,
las banderas y estandartes revolotean
allí donde los hombres habitan.
Han volado treinta y ocho años
con un mero chasquido de dedos.
Podemos asirnos a la luna en el Noveno Cielo
y atrapar tortugas en lo profundo de los Cinco Mares:
Volveremos entre cantos triunfantes y risa.
Nada es difícil en este mundo
si te atreves a escalar las alturas.

Gracias, Luis.

Gracias, Maite.

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