sábado, 23 de enero de 2016

LA CASCADA DE XORROXIN Y EL ARTE POÉTICA DE BORGES

Cascada de Xorroxin. Nacimiento del Bidasoa.
La Cascada de Xorroxin se considera el nacimiento —nacedero, dirán los navarros— del río Bidasoa. A este hermoso paraje se llega después de un cómodo y accesible paseo de un par de kilómetros desde la localidad de Erraztu, desde donde ya hay indicaciones para llegar sin ninguna dificultad a este magnífico rincón del valle de Baztán.

La belleza siempre nueva del agua que brota bien merece el paseo y este poema de Jorge Luis Borges:

ARTE POÉTICA

Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.


Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.


Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,


ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.


A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.


Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.



También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable.

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