sábado, 26 de diciembre de 2015

FINLANDIA, Sibelius

Antes de que acabe el año quiero dejar constancia de mi simpatía por Sibelius y sumarme a la celebración del sesquicentenario de su nacimiento

La música del compositor finlandés, nacido ruso —cosas de la fronteras y las anexiones—, me gusta desde que hace muchísimos años adquirí una cinta —¿alguien se acuerda ya de aquellos artilugios que a veces se enredaban y teníamos que abrir con sumo cuidado para volverlos a colocar correctamente?—. En aquella cinta se encontraba el poema sinfónico Finlandia, cuya energía me cautivó inmediatamente.




Más tarde, cuando trasteaba con los pensadores de la Escuela de Fráncfort, me extrañó que Adorno —musicólogo, además de gran filósofo— no tuviera precisamente una buena opinión de mi admirado músico. Críticas como esa serían las que le llevaran a decir aquello de no presten atención a lo que los críticos dicen. Nunca se ha levantado una estatua de un crítico. Comentario, por cierto, que enlaza con el poema de Teillier que ayer colocaba aquí mismo.


No me resisto a dejaros aquí la narración que Martín Llade nos ofreció en mayo y que anteayer volvió a utilizar en el programa que él mismo, Mercedes Puente y Silvia Pérez presentan cada mañana de lunes a viernes. En ella se recoge la anécdota que Erik Tawaststjerna, biógrafo del músico, nos dio a conocer hace mucho tiempo.



 Si queréis más información sobre Sibelius, este blog está dedicado por entero al músico finlandés.

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