jueves, 10 de septiembre de 2015

A PROPÓSITO DEL CAOS

Los científicos y los filósofos suelen considerar el mundo como un inmenso mecanismo, un reloj gigante con muchos engranajes. Las observaciones astronómicas apoyaban esta visión: el Sol sale y se pone cada día, los planetas dan vueltas alrededor del Sol, la Luna tiene sus fases. Se podía suponer que estos fenómenos seguirían sucediendo con la misma regularidad por siempre. Cada elemento encaja en su sitio e incluso conociendo las condiciones iniciales es posible predecir el futuro. Laplace llegó a decir que si alguien conociera todas las condiciones iniciales del universo, podría predecir el futuro.


«Double-compound-pendulum» por Catslash - Trabajo propio. Disponible bajo la licencia Dominio público vía Wikimedia Commons.

La teoría del caos vino a demostrar que las cosas no eran tan simples, ni se ajustaban a los patrones deterministas. El comportamiento caótico es impredecible, es decir, "tiene una sensibilidad extrema a las codiciones iniciales". El ejemplo más conocido para ilustrar esta teoría es el de las alas de mariposa batiendo y los efectos desastrosos generados a miles de kilómetros. El comportamiento de grandes masas de agua o de gases entra dentro de esta teoría como bien saben los meteorólogos, que todos los días bregan con esas dificultades.

Ahora bien, la impredecibilidad del comportamiento caótico no es lo mismo que aleatoriedad. La mayoría de los sistemas caóticos muestran pautas generales, pero son impredecibles en los detalles. La teoría del caos es una herramienta científica que salva el abismo entre el orden y la aleatoriedad, entre el control y el descontrol, entre la formulación de teorías que enuncian leyes y la confusión absoluta. La teoría del caos proporciona una herramienta para estudiar el comportamiento de fenómenos tan dispares como los latidos del corazón o la formación de estrellas.

Es formidable el esfuerzo que la ciencia ha realizado, y sigue realizando, para llegar a explicarnos de la forma más precisa posible el mundo en el que vivimos y su comportamiento. ¿Será capaz algún día de sacarnos del caos humano en el que vivimos, de la impredecibilidad de nuestro comportamiento? Dicho de otra manera: si es inmenso el trabajo que hemos realizado para hacer más comprensible el mundo que ocupamos, ¿seremos capaces de realizar el mismo esfuerzo para ordenar nuestro comportamiento?

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