miércoles, 27 de mayo de 2015

LA GRECIA ANTIGUA CONTRA LA VIOLENCIA, de Jacqueline de Romilly

La literatura clásica grecorromana me atrae especialmente y, por contagio, todo cuanto tenga que ver con ella. Si además el texto se refiere a uno de los temas por los que siento debilidad, comprenderéis por qué no pude cederme a este título en cuanto lo vi en la biblioteca. 

El libro está organizado en tres capítulos: La violencia y la tragedia, Violencia divina y benignidad humana y Violencias cotidianas: ¿qué recursos oponerles? Consta, además, de una larga introducción y una interesante conclusión sobre la violencia y la belleza.

La tesis central de la autora es que la violencia que aparece en la literatura clásica griega está allí para ser objeto de denuncia, ejemplo que sirva de enseñanza y reflexión sobre el mal. Es una violencia condenada. Es, pues, una idea distinta a la que mantenía Aristóteles: la tragedia como catársis, como purga de pasiones y, por tanto, de la violencia que generan dichas pasiones.

Jacqueline de Romilly se dedica con insistencia a demostrar su tesis y para ello recurre a múltiples y variados ejemplos; recorre las obras de Esquilo, de Sófocles y de Eurípides; entresaca decenas de citas que caminan en la misma dirección; pone todos sus conocimientos a trabajar —que son muchos— y consigue hacernos ver que, efectivamente, la violencia en la literatura griega no es gratuita.

Y ésa es la segunda tesis de la académica francesa: Mientras que nuestras costumbres modernas, sometidas al cine o a la televisión, nos confrontan con el espectáculo de la violencia en plena acción, la tragedia evita hacerlo. En la Antigua Grecia el espectador acudía a un teatro en donde, a través de la historia, se le ayudaba a reflexionar sobre las consecuencias de la violencia; en la actualidad, por el contrario, se nos ofrece de manera gratuita, o incluso peor: como elemento constituyente y central del mismo.

A partir de esta reflexión desencadena otras cuantas más sobre el mundo actual y nuestro comportamiento cotidiano, lo que aporta un doble atractivo al título, pues es al mismo tiempo un texto académico sobre la literatura griega clásica y una denuncia de alguno de los males que aquejan a la sociedad contemporánea.

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