sábado, 28 de marzo de 2015

UN PEQUEÑO GRAN CORTO DE ANIMACIÓN: TOLERANTIA

Todo cuento es una pequeña metáfora acerca del mundo, de la vida, del comportamiento humano. Para mostrarnos lo que desea, puede recurrir a la historia en negativo —si hacemos esto, vamos a sufrir estas consecuencias que no deseamos—, o al relato en positivo. Ambas tienen un fuerte componente ético y didáctico; ambas, también, pretenden hacernos reflexionar a partir del impacto emocional que recibimos. Las primeras inciden más en los aspectos racionalesy hacen un mayor uso de la ironía; las segundas ponen mayor atención en la ejemplaridad de los contextos y tiran más de los buenos sentimientos y la empatía del espectador.

Este corto de Ivan Ramadan pertenece al primer grupo y se ha convertido ya en un pequeño clásico dentro de la animación. Es una aportación más a las muchas y necesarias reflexiones visuales sobre el uso de la violencia, las consecuencias de la guerra y la percepción del otro como enemigo. Tiene ya unos cuantos años (2008), aunque su mensaje se hace siempre necesario. Y, de paso, sirve para reforzar las ideas de Locke, sobre las que anteayer redactaba unas pocas líneas.



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