viernes, 30 de enero de 2015

SOBRE MONOS, PERSONAS Y ARGUMENTOS

Huxley. Wikipedia.
Wilberforce. Wikipedia.
Ahora que andamos enredados en momentos convulsos y fundamentalistas hay una anécdota que es muy conocida y que a mí me gusta mucho.

Verano de 1860, Oxford, Inglaterra. 

Medio año antes se había publicado El origen de las especies y la comunidad intelectual inglesa estaba profundamente dividida. En el encuentro anual de la Asociación Británica para el Avance de la Ciencia (BAAS) estaban presentes los dos bandos que habían surgido en torno a las ideas de Darwin.

John Draper, un científico social de segunda fila hizo una larga y aburrida exposición sobre la posible aplicación a la sociedad moderna de la teoría de la evolución. Seguidamente, tomó la palabra Samuel Wilberforce, obispo de Oxford, declarado oponente de las ideas evolucionistas y orador más dotado que el primero. Al terminar su intervención, se dirigió hacia Th. Huxley, que era conocido como el más apasionado defensor de Darwin, y le soltó con una sonrisa maliciosa y triunfal a ver si descendía de un mono por parte de padre o de madre. 

Ese comentario provocó la hilaridad de la mitad del público asistente y la indignación de la otra mitad. Huxley, el agnóstico Huxley, en cambio, susurró en el oído del amigo que tenía a su lado: El Señor lo ha dejado en  mis manos. Se levantó y se dirigió al obispo de esta manera: Jamás se me hubiera ocurrido utilizar un tópico como ese en una discusión, pero estoy preparado para responder al reverendo incluso en este terreno. Si se me hace esa pregunta, la de si tengo un mono como abuelo o, por el contrario, un hombre bien dotado por la naturaleza y poseedor de grandes aptitudes e influencia que utiliza esas facultades y esa influencia para el solo propósito de introducir el ridículo en una discusión científica seria, no dudo en afirmar mi preferencia por el mono.

Quien siembra vientos irracionales, recoge tempestades lógicas por respuesta.

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