lunes, 11 de agosto de 2014

INDAGACIONES DE UN CIENTÍFICO ACERCA DE LAS GRANDES CUESTIONES DE LA EXISTENCIA

¡Qué bien sienta un poco de racionalidad en el muchas veces caótico y lleno de fantasmas discurso del ser, de la vida y de la muerte! 

Que no se me entienda mal, no estoy hablando de desechar los sentimientos de nuestra vida, tan necesarios para sobrevivir y apreciar a los demás —la empatía es seguramente uno de los más necesarios para vivir en sociedad, aunque más de un psicólogo hablaría de capacidad cognitiva y no de sentimiento—. Lo que quiero expresar con esa exclamación es lo importante que son libros como el que ha escrito Atkins para espantar tanta creencia dañina como existe en torno a lo que somos.

El libro, además de poner un poco de racionalidad en el tema, resulta divertido en muchos momentos porque Atkins es uno de esos científicos que cuando hace divulgación o participa en los debates, utiliza muy buenas dosis de ironía y humor. De hecho, el cuento-chiste que publiqué ayer le debe prácticamente todo al primer capítulo y a la segunda ley de la termodinámica, su favorita.

Puede parecer un libro lo más alejado del verano, el ocio vacacional y el pasarlo bien. Nada más equivocado. Es directo, alegre, combativo y, no os quepa la menor duda, necesario. Ni más ni menos necesario que otros tantos como han escrito sobre el tema SaganMontalcini, Mosterín, Wagensberg, Gould, Dawkins y demás legión de cabezas lúcidas, pero que día a día hay que seguir reivindicando y aireando para que la fiebre irracional nos baje.

Feliz lectura.

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