viernes, 31 de enero de 2014

UN CUENTO DE CHÉJOV

Los de Páginas de espuma se han embarcado en la aventura de publicar todos los cuentos que escribió A. Chéjov, de quien Bloom ha dicho que es uno de los pocos santos de la literatura. Pero ya me ocuparé en otro momento de estas y otras afirmaciones. Hoy sólo quiero ofrecer un adelanto de esta ingente obra que saldrá en cuatro estupendos volúmenes y del que hasta ahora sólo disponemos del primero. Para ir provocando las ganas de leer, os dejo un cuento corto, El signo de los tiempos.

Se declaraban su amor en un salón tapizado con papel celeste. 
Un muchacho de agradable apariencia tenía la rodilla hincada ante una joven mientras hacia juramentos.
—¡Querida mía, yo no puedo vivir sin usted! ¡Se lo juro! —se acaloraba—. ¡Perdí los nervios desde el momento en que la vi! Mi querida, dígame... dígame... ¿Sí o no?
La joven abría la boca para responder cuando en ese momento por la puerta asomó la cabeza de su hermano.
—¡Un minuto, Lily! —dijo su hermano.
—¿Qué es lo que quieres? —preguntó Lily, saliendo hacia donde estaba su hermano.
—Perdóname, querida mía, que os moleste, pero soy tu hermano, y mi sagrada obligación es advertirte... Debes tener mucho cuidado con este caballero. Muérdete la lengua... Procura no hablar más.
—¡Pero me está haciendo una proposición!
—eso es asunto tuyo... Declárate, espósate con él, pero por amor de Dios, ten cuidado... Conozco a este sujeto... ¡Es un bribón de los grandes! Ahora mismo haría contigo cualquier cosa...
Merci, Max... ¡No lo sabía!
La muchacha volvió a la sala. Le respondió al joven que "sí", lo besó, se abrazaron, se prometieron, pero tuvo cuidado: únicamente habló de amor.

Traducción de Paul Viejo.

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