lunes, 18 de noviembre de 2013

NO HACE FALTA SER EINSTEIN

 De los libros de divulgación científica que he leído este es el más divertido, tanto que en más de una ocasión ha logrado arrancarme una sonrisa y es que Ben Miller es un cómico —un cómico que estudió Física en Cambridge— y sabe subrayar el lado divertido del asunto que expone. Esto no quiere decir que estemos ante un libro de humor, ni mucho menos, pero sí es un libro que, como claramente lo dice el autor, busca el placer del lector, porque "cada una de las ideas que aparecen" en él son "igual de emocionantes que el concepto de que todos nosotros estamos hechos de estrellas, y ninguna de ellas resulta difícil de comprender" (p.35). Y ciertamente, Ben Miller consigue hacer la lectura de su libro emocionante y sencilla.

Con buen criterio, se ocupa en el libro de aquellos temas que a él más le interesan y que, por consiguiente, mejor conoce y mejor va a transmitir: el universo, la física de partículas, la evolución, el código genético, el clima y la existencia de vida o no más allá de la Tierra. Y lo hace con todo el desparpajo del mundo, conduciéndonos por los temas más complicados de explicar siempre con ejemplos y situaciones sacados de la vida cotidiana. Ejemplar resulta en ese sentido el paseo por el mundo de los átomos y las reacciones químicas a través del capítulo que lleva por título ¡Que coman bizcocho!, al que no le falta ni el punto de intriga para saber cómo terminó el concurso entre el autor y el afamado cocinero inglés Gordon Ramsay.

En fin, que si eres una de esas personas a las que le asusta leer un libro sobre temas científicos porque crees que no vas a entender de la misa la media o porque crees que la ciencia no puede ser divertida, este es tu libro. Te darás cuenta de que no hace falta ser un einstein para disfrutar de los principios básicos que animan las cosas que ocurren a nuestro alrededor, o un poco más allá y, además, divertirte leyéndolas.

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