domingo, 17 de noviembre de 2013

CASUALIDADES

Para Javi, recolector contemporáneo de frutos antiguos.

Hay momentos que tienen su encanto porque coinciden en él un cúmulo de casualidades que son significativas para nosotros. 

Abro el libro de Heaney, Campo abierto, que había leído la semana pasada, y se me abre por el poema Ginebra de endrino. Lo había leído entonces, pero no le había prestado ninguna atención. Hoy, en cambio, no sé por qué, el poema ha querido quedarse a mi lado y me he acordado de las endrinas —patxaranes, por este lado del mundo— recogidas hace unas semanas a orillas del Ebro —en campo abierto—para que el próximo otoño los amigos podamos  disfrutar de sus dones. 

Parece que el poema estaba pidiendo aparecer en este espacio, y mucho me he tenido que contener para no cambiar el ella del tercer verso por un él, y la ginebra por pacharán.

GINEBRA DE ENDRINO

El claro tiempo del enebro
se oscureció en invierno.
Ella alimentaba endrinos con ginebra
y sellaba el contenedor de cristal.

Cuando lo desenrosqué
olí la alterada
quietud agria de un arbusto
creciendo en la despensa.

cuando lo vertí
tenía un canto cortante
y ardía
como Betelgeuse.

Brindo por ti
enlozado de humo, azul
negro endrino, amargo 
y fiable.


Y no queda ahí la cosa. Buscando información sobre Heaney y el poema, me he encontrado con el audio de La estación azul que se grabó como consecuencia de que el poeta asistiera aquel año a la Cosmopoética de 2008, en la que yo estuve presente y escuchando en directo al Nobel desaparecido este verano. Cosas del azar.

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