viernes, 11 de octubre de 2013

REALIDAD AMBIGUA

Torre del ayuntamiento de Filadelfia reflejada en el Penn Center


La realidad, el ser, el mundo, pueden resultar ambiguos. 

¿Qué es lo que veo cuando miro esta fotografía? ¿Un reflejo? ¿Un edificio de oficinas? ¿Una torre de un ayuntamiento? ¿Una simple fotografía? ¿Una torre reflejada en otro edificio? ¿Un juego de lineas verticales y horizontales? ¿...?

Narciso murió porque, incapaz de dejar de mirar el reflejo que de sí mismo veía en el agua, terminó por arrojarse al río que contenía su imagen y de la que se había enamorado perdidamente. Creyó que la realidad se encontraba dentro del agua. 

Hay quien piensa que la realidad no es otra cosa que el reflejo de nuestras emociones, de tal manera que el mundo resulta ser una proyección de nuestros estados anímicos. Somos los creadores de nuestra propia realidad. Lo que para mí es evidente, para ti no lo es.

Para un biólogo, en cambio, el reflejo es la respuesta automática e involuntaria que se origina ante la presencia de un estímulo. ¿Es, en este caso, la fotografía el estímulo, o es, por el contrario, el texto lleno de interrogantes y conjeturas? Y ¿cuál es la respuesta? ¿El hecho de que me guste o no la foto, o la pregunta que me hago?

¿Son reales las imágenes reflejadas en los espejos cóncavos del callejón del Gato? ¿Existe realmente el esperpento? ¿Podemos hablar de realidad en el caso del mito de Narciso? ¿Es Valle-Inclán más o menos real que sus esperpentos?

La ambigüedad puede resultar muy molesta, pero no por eso renunciamos al conocimiento de la realidad. Es necesaria la aportación de todos los puntos de vista para reconocerla y percibir con claridad qué es lo que estamos viendo.

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