lunes, 19 de agosto de 2013

AMSTERDAM

A todos los amigos a quienes ni tan siquiera he mandado un whatsapp

Decía Pessoa que los viajes son los viajeros, que lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos. Vamos, que cada cual pone atención en aquello que le interesa y resalta lo que quiere; que no es precisamente lo mismo lo que viven personas distintas en los mismos sitios. Hecha esta advertencia, os dejo aquí una breve colección de fotos de mi paso por esta amable, divertida y abierta ciudad.

En primer lugar las bicicletas, dueñas y señoras del centro de la ciudad. Bicicletas hermosas, bicicletas viajeras, bicicletas abandonadas, bicicletas adorno, bicicletas reivindicativas, respetuosas, insolentes, despistadas, coloristas, perezosas, civicas e incívicas (pocas, pero las hay). Bicicletas de todas las clases y colores.
Esta primera la dejo con una buena resolución para que podáis disfrutar de todos los patitos.

de transporte
vegetal
   
de diseño vintage

taxi

bicicletas que lo inundan todo
 Pero Amsterdam es también el diseño callejero y el arte popular incrustado en las paredes, como este mosaico a la entrada del barrio De Pijp.

Y es su enorme y magnífica red de canales
domingueros
festivo-reivindicativos

juerguistas
festivaleros nocturnos
festivaleros diurnos
Y sus rincones exteriores e interiores




Y sus historias antiguas
Torre de las lágrimas o de las plañideras. Desde ella se despedían las mujeres de los marineros que emprendían viajes largos.
 Y sus recuerdos

Y sus parques



 Y sus bibliotecas públicas



O privadas


Y sus explanadas frente a los museos


 Y su lema omnipresente en toda la ciudad, en el que, por supuesto, hay que hacerse una foto como prueba de que se ha estado en ella.



Y muchas más cosas que aquí no aparecen.

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