miércoles, 31 de julio de 2013

MENOS QUE UNO

Hay libros que se nos dan de golpe, que aparecen ante nosotros con una atracción inusitada y no podemos dejar de leerlos. Hay otros que almacenamos casi por obligación y que permanecen silenciosos, dejando que los traslademos varias veces de lugar al cabo de los años y que, silenciosos, se resignan a no ser leídos nunca. Es el caso del que aparece aquí. Llevaba la friolera de 24 años ocupando un lugar escondido en una estantería de segunda clase y un encuentro casual lo ha devuelto a mis manos.

Reconozco que no he leído la poesía de Brodsky y que cada vez leo con más agrado los libros donde los autores plasman sus ideas salpicadas de recuerdos de su vida, o los recuerdos de su vida aderezados con sus opiniones. Algunos los clasifican de ensayos personales; otros, de autobiografías. Sean lo que sean, tienen ese ritmo perezoso y atractivo que tan bien le cae a mi verano lector.

Menos que uno se compone de siete textos, siete ensayos breves sobre temas bien diferentes —política, historia, literatura, sociedad—. Fueron publicados originalmente en EEUU en 1986. En castellano aparecieron de la mano de Ediciones Versal y ahora mantiene el título la editorial Siruela.

Posiblemente el texto más personal, donde vemos más cantidad de la persona llamada J. Brodsky, sea En una habitación y media. Aquí se recogen los recuerdos sobre sus padres, la poco más de una habitación donde vivían, lo que suponía vivir en la URSS durante los años 50 y unas hermosas reflexiones sobre el ejercicio de la memoria. Y de aquí es de donde entresaco —apartado 36 — estos encantadores consejos de sus padres:

El día de tu cumpleaños y el día de Año Nuevo debes estrenar algo. Aunque sólo sea unos calcetines...
Ésta es la voz de mi madre.
—Come siempre antes de ir a ver a una persona superior a ti: tu jefe o tu oficial. De esta manera le llevarás un poco de ventaja.
(Quien habla es mi padre).
—Si has salido de casa y tienes que volver a ella porque te has olvidado algo, echa un vistazo al espejo antes de volver a salir. De lo contrario puedes encontrarte en un lío.
(Vuelve a ser ella).
—No pienses nunca en cuánto has gastado. Piensa en cuánto puedes ganar.
(Éste es él).
—No salgas nunca a pasear sin chaqueta. Está bien que seas pelirrojo, pese a lo que digan los demás. Yo era morena y las morenas constituyen mejor blanco.

Si queréis leer su poesía, Visor mantiene la publicación de Poemas de Navidad en su catálogo y en la página Amediavoz se recogen una veintena.

Feliz lectura y feliz verano.

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