sábado, 11 de mayo de 2013

OZYMANDIAS

Este es uno de los más bellos sonetos del romanticismo inglés. Traducido al castellano pierde la magia de la rima y ese efecto serpenteante y encadenado que tiene en su idioma original. Aún así, mantiene toda la fuerza expresiva en la traducción de Leopoldo Panero que es, de las que conozco, la que más me gusta.

El tema, como podéis ver, es el del colosalismo —el poder— reducido a un puñado de arena por la fuerza del tiempo. La muerte y la impotencia ante el transcurrir de los días nos iguala a todos.

Algo muy similar escribió Borges en su estupendo cuento Los dos reyes y los dos laberintos.


Encontré un viajero de comarcas remotas,
que me dijo: "Dos piernas de granito, sin tronco,
yacen en el desierto. Cerca, en la arena, rotas,
las facciones de un rostro duermen... el ceño bronco,

el labio contraído por el desdén, el gesto
imperativo y tenso, del escultor conservan
la penetrante fuerza que al esculpir han puesto
en su mano la burla del alma que preservan.

Estas palabras solas el pedestal conmina:
'Me llamo Ozymandias, rey de reyes. ¡Aprende
en mi obra, oh poderoso, y al verla desespera!'

Nada más permanece. Y en torno a la ruina
del colosal naufragio, sin límites, se extiende
la arena lisa y sola que en el principio era.

Y aquí lo tenéis en inglés:

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