jueves, 23 de mayo de 2013

LAS LEYES DE LA FRONTERA

Las leyes de la frontera constituye una nueva incursión del autor en el terreno de la historia más inmediata, es decir, es otra novela más que se mueve en el escenario de la realidad y la ficción. Como personaje de referencia tiene al tristemente famoso El Vaquilla; como decoración ambiental, la Gerona de finales de los 70. Es, por tanto, una historia de quinquis adolescentes y lo que va a ocurrir con sus vidas. Sin embargo, el protagonista real de la historia va ser un abogado de éxito en esa misma ciudad que durante el verano del año 1978, cuando tenía 16 años, perteneció a la banda del Zarco. 

Cercas utiliza la técnica de la entrevista para irnos exponiendo a través de las declaraciones de los entrevistados —el abogado de antes, un inspector de policía y un director de prisión— el argumento narrativo del libro, que se ciñe a tres momentos: la constitución de la banda de adolescentes; el trabajo del abogado para conseguir la liberación del delincuente, unos 20 años después; y el momento de las entrevistas del escritor con los tres personajes que le aportan la información, otros diez años más tarde.

La novela quiere ser una indagación sobre las fronteras que a veces utilizamos para delimitar terrenos tan escurridizos como lo bueno y lo malo, la verdad y la mentira, el amor y el desamor, los grupos sociales, los distintos tipos de vida... y que en algunas ocasiones  pueden ser tan difusas como engañosas. Este planteamiento es lo mejor de la novela, en mi opinión, y el que mejores frases aporta al resultado final.

A mí la novela me gusta... en su primera parte, la que se ocupa de las andanzas del Gafitas —el que luego será abogado— y de sus venturas y desventuras con la banda adolescente. Ahí la novela cumple su función, tiene fuerza, transmite vida y, a través de lo que cuenta, nos induce a esa reflexión sobre las fronteras. Lo que viene después me parece un tanto farragoso. Hay demasiados análisis, una excesiva verbalización de motivos y un incremento exponencial de "revelaciones" tal que aplastan el hilo narrativo hasta hacerlo en más de una ocasión muy delgado y, en otras, inverosímil. Y es una pena porque la novela comienza transitando el territorio de la literatura para acabar cayendo en el de otra historia más para pasar el rato (ver comentario sobre Lo que mueve el mundo).

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