lunes, 12 de diciembre de 2011

VOLVERÁS A REGIÓN

He leído durante este largo fin de semana una de esas novelas que siempre tengo pendiente, pero que nunca termino de coger porque, en este caso, el tema no me atraía demasiado. La Guerra Civil no es santo de mi devoción. Sin embargo, de alguna manera siento esa necesidad de leer los textos que han marcado hitos importantes en el desarrollo de la literatura, y esta novela, a decir de manuales y de críticos, fue un texto importante de la literatura del siglo XX en castellano.

La edición de la que he dispuesto, y que aparece en la foto, es la de 1996, espléndidamente prologada por García de la Concha, hasta hace poco director de la RAE. Dicho breve y malamente: he disfrutado más del largo y bien trabado comentario del académico que de la novela.

Aprecio el enorme esfuerzo técnico que supone escribir una historia como la que escribió Benet. Comprendo el afán que puso el autor en desarrollar una "prosa perfecta" para darnos a conocer su punto de vista sobre un país despedazado por el odio, el fatalismo y la decadencia. Me gusta ese hilvanar creativo que anuda una historia contemporánea a partir de un relato mítico. Estimo en lo que vale el enorme trabajo que supone sumergir al lector en un relato que se construye, básicamente, a partir del flujo de la memoria.

Aprecio todo eso y más; sin embargo, la novela no me gusta, se me hace fría y lejana. Y tampoco creo que las frases interminables, llenas de recovecos, paréntesis y acotaciones interminables ayuden en nada al discurrir de la historia, aunque sí crean un ambiente brumoso y asfixiante, que mucho tiene que ver con el tema. También me parece discutible la técnica compositiva utilizada para poder sacar todo el partido a la historia que nos cuenta.

Pero todas estas son también opiniones discutibles con las que no es necesario que otros estén de acuerdo.

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