sábado, 13 de agosto de 2011

SALISBURY


No todas las prácticas religiosas son iguales, ni todas las costumbres son las mismas. La iglesia anglicana, siendo como es extraordinariamente parecida a la católica en su dogma, por no decir igual, es profundamente distinta en su manera de entender la práctica cotidiana. De esta forma, sus iglesias son espacios de encuentro; en general, abiertos, por donde la vida puede transcurrir sin demasiados obstáculos. Tampoco son discotecas, claro está. En cualquier caso son muy diferentes a los espacios oscuros y rígidos del mundo católico-mediterráneo, aunque se cante en ellos.

La catedral de Salisbury es una hermosa catedral de estilo gótico, como ya dejé dicho ayer. Más hermosa aún, y juguetona, y divertida, y moderna..., si se viste de elementos expresivos ajenos al culto y a la ortodoxia de la fe. Y vestida de un buen puñado de hombrecillos actuales es como me la encontré a mi paso por allí. Esculturas que poblaban los rincones más insólitos y grata sorpresa con la que animar una visita más allá del elemento artístico-arquitectónico medieval. Una sugerencia artística dentro de otra. Un juego, en definitiva.

No fotografié a todos los duendecillos de la catedral, pero sí me he permitido la ligera broma de titularlos yo mismo. La mínima colección que realicé la tenéis aquí a vuestra disposición. A ver si os gusta.

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