sábado, 23 de julio de 2011

AZAR Y NECESIDAD

                       Entre ley y ley reina el azar
                                  J. Wagensberg


El hecho era brutal
y la primera noticia que tuvimos
nos dejó entrecortado el pensamiento.
Surcábamos imágenes sin rumbo definido
y no pudimos despegarnos de la pantalla
hasta que el cansancio doblegó
la incomprensible atracción de lo confuso.
Pasadas las primeras horas
(quizá algún día)
y después de haber leído y escuchado 
sensatas reflexiones,
después de haber intercambiado
unos cuantos argumentos bien trenzados
sobre las causas y los fines,
volvimos al río del sosiego
con que avanzamos por los días.
La situación no era mejor,
pero al menos ahora lo entendíamos
y podíamos acomodar el suceso
en el eje de coordenadas
con que transitamos por la vida.




Nunca supimos que aquello había sido producto
de un capricho momentáneo,
                     de la casualidad impredecible
de que ese día el tren circulara
con siete minutos de adelanto.

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