lunes, 7 de marzo de 2011

HOMBRES Y MUJERES

Mujeres y hombres somos, por encima de todo, personas, es decir, formamos parte de un colectivo al que denominamos humanidad. Todas y cada una de las personas que formamos este colectivo tenemos, independientemente de nuestro comportamiento individual en un momento determinado, los mismos derechos sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición. (art. 2, Declaración Universal de DDHH)


A partir de esta simple y rotunda afirmación, todas las demás polémicas subalternas me resultan bastante cansinas. Yo, individualmente considerado, soy más libre, más justo y más persona cuando las otras personas que me rodean, de forma próxima o lejana, son también libres y disfrutan de todos y cada uno de los derechos que le corresponden. Y digo aún más: yo, individualmente considerado, soy más feliz, estoy más a gusto conmigo mismo, si todas y cada una de las personas se saben respetadas en sus derechos y aceptadas en sus diferencias.


¡Que nuestras diferencias sean motivo de gozo y no de enfrentamiento!


Nota: Soy consciente de que aún estamos muy lejos de la justicia universal, del reconocimiento y aceptación de los DDHH para todas y cada de las personas que habitan el planeta. Lo que aquí digo, por tanto, lo digo para cualquier otro colectivo. 

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