jueves, 6 de enero de 2011

AURIGA

(La imagen ha sido tomada del Atlas del Universo, Libros Cúpula, 2006)

La constelación de Auriga representa a Mirtilo, el cochero del rey Enómao a quien traiciona.


Enómao tenía una hija, Hipodamía, de gran belleza y rodeada siempre de pretendientes. El rey los desafiaba a una carrera de carros en la que siempre ganaba y los pretendientes perdían la vida. Así hasta que se presentó Pélope e Hipodamía se enamoró de él. En esta situación, y para no correr la misma suerte que los anteriores pretendientes, bien uno, bien la otra (según versiones), piden ayuda al cochero real, prometiéndole, si ganara Pélope, una noche con la hija del rey. Mirtilo sustituyó los clavos de hierro del carro real por unos de cera y Enómao muere durante la carrera. Sin embargo, la promesa realizada no se cumple y Mirtilo intenta violar a Hipodamía. Pélope le da muerte, arrojándole al mar. Hermes, de quien era hijo, lo transforma en la constelación que hoy conocemos. Pélope, en cambio, es el héroe epónimo del Peloponeso y el que instituye los Juegos Olímpicos (precisamente como juegos fúnebres en honor de Enómao).


La estrella más brillante de la constelación, Capella, se encuentra muy cerca de nosotros, a 45 años luz de la Tierra. En realidad se trata de un sistema múltiple formada por cuatro estrellas, dos binarias mayores que el Sol y otras dos enanas rojas. Capella, la estrella cabra, representa a Amaltea, la cabra que amamantó a Zeus.



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