martes, 9 de marzo de 2010

LA CIUDAD FELIZ

Elvira Navarro ha escrito dos hermosas historias en una sola novela: la del niño chino Chi-Huei y la de la niña española Sara. La historia de Chi-Huei conforma la primera parte; la de Sara, la segunda. Podrían, incluso, leerse como historias independientes, si no fuera, en primer lugar, porque la escritora las une sabiamente a través de los epígrafes de Georges Perec que las encabezan; después, porque hay una conexión narrativa interna; por último, porque ambas nos hablan del mismo tema: la perplejidad ante la vida, el sentimiento de pérdida y desubicación.

Son dos historias totalmente distintas y, sin embargo, tan iguales. Chi-Huei es un niño al que sus padres traen a casa después de haberlo dejado con una tía abuela en China. Sara es una niña, hija única, que siempre ha vivido con sus padres y a la que cuidan y quieren. Aparentemente no tienen ninguna relación, salvo que coinciden en la misma calle de la misma ciudad. A pesar de lo que podría parecer, ambos padecen la misma sensación de estar perdidos en un tiempo y un espacio que no les corresponde. Ambos se sienten mal, porque no encuentran las respuestas que buscan.

Otra mirada más a la enorme complejidad de la comunicación humana desde un punto de vista diferente.

Feliz lectura.

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