sábado, 2 de enero de 2010

DÉCADAS, SIGLOS, MILENIOS...

Hay convenciones que tienen mala suerte. Algunas, incluso, llegan a hacerse famosas por las polémicas que levantan en su absoluta simplicidad. Una de estas tiene que ver con la contabilidad del tiempo.

Pocas cosas hay más sencillas que contar, por ejemplo, hasta diez: 1, 2, 3... y 10. No necesitamos saber nada de matemáticas, ni de física, ni de historia, ni de poética, ni de gramática para contar, por ejemplo, hasta diez. Eso sí, necesitamos diez objetos para poder contarlos: diez dedos (cinco en cada mano o en cada pie), diez esferas celestes o, quién sabe, tal vez, diez años.

Pero, mira por donde, esa convención que da en acordar que diez años son una década, no funciona (lo mismo ocurre con los siglos y con los milenios). Las ganas de celebración, unidas a la influencia de los medios de comunicación de masas, hacen que la primera década sólo tenga 9 años; el primer siglo, 99; y el primer milenio, 999.

Así, una vez pasada la doble celebración del tercer milenio, aparecen ahora en los medios de comunicación las listas de los mejores libros de la década, los acontecimientos más relevantes de la década, o los diez no sé qué -éstos sí son diez- más de lo más de la década.

¿Es tan complicado contar y saber que si la primera década contiene los primeros diez años, la segunda, por tanto, los diez segundos años y así sucesivamente? ¿Es tan difícil tener en cuenta que si el primer siglo contiene los años que van del 1 al 100 -ambos incluidos-, el siglo XXI, por ejemplo, contiene los años que van desde el 2001 al 2100?

Pues parece que sí, que es muy muy complicado. ¿O es, quizá, el espíritu rebelde y transgresor que, no dando con causas más nobles y elevadas, termina arremetiendo con una humilde y desasistida década?

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