lunes, 22 de junio de 2009

A VECES

Escribía silencios, noches, anotaba lo inexpresable
A. Rimbaud


A veces caen palabras en desaliento por los ángulos del día.
Sombras vienen y van,
recorren los gestos, los besos y las manos,
y dejan una conciencia en lengua de navaja
como de no estar vivos.

A veces se confabulan sonidos de humo
en decrépita clarividencia del hastío,
forjados en la desgana de las horas,
en la obligatoriedad distante de la distancia.

A veces reconocemos que no hay sino silencio,
imposible asistencia de lo vivido.

Es, entonces, cuando más te necesito.

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