viernes, 22 de mayo de 2009

NICOLAI GOGOL

Retomo en esta entrada los aniversarios correspondientes a este año, y le dedico hoy este espacio a Gogol.

De todos es conocida la excelencia de la literatura rusa del siglo XIX: Turgenev, Dostoievski, Tolstoi, Korolenko, Chejov... El iniciador de esa marea de gran literatura es, precisamente, el autor de Las almas rusas.

No voy a ocuparme aquí de subrayar sus valores literarios ni tampoco quiero relatar su biografía. Lugares hay en internet donde podéis encontrar esos aspectos. Las obras que actualmente están en el mercado las tenéis aquí, y eso es lo que mejor podemos hacer con un autor: leerlo.

Lo que quiero destacar en este 200 aniversario de su nacimiento es una estupenda frase suya, que leí hace muchísimo tiempo, y que suele venirme a la memoria con cierta frecuencia. Es ésta: Si yo no puedo ser feliz, quiero consagrar mi vida a la felicidad de mis semejantes.

No sé qué tipo de persona sería. Ignoro prácticamente todo acerca de su biografía. No he leído nunca nada sobre su carácter ni sobre su personalidad. Poco o nada me interesan esos aspectos cuando leo la obra de un escritor, a no ser que haya una conexión directa y sustancial. Desconozco, incluso, de dónde procede. Yo la leí en el Diccionario general de frases y dichos celebres que la Ed. Mitre publicó en 1987.

Si es cierto que Gogol la escribió o la dijo con convencimiento, aunque sólo fuera en el momento de producirla, el escritor ruso, sólo por eso, merece ser recordado.

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