domingo, 25 de mayo de 2008

PARA EMPEZAR A OBSERVAR EL CIELO

Se pregunta Richard P. Feynman en el libro Siete piezas fáciles "¿Qué clase de hombres son los poetas que pueden hablar de Júpiter como si fuera un hombre, pero deben guardar silencio si es una inmensa esfera de metano y amoniaco en rotación?". La verdad es que existen poetas a los que también les gusta saber más allá de la mitología. Lo mismo que existen científicos que son grandes conocedores del mundo de las letras. No veo que tengan que estar reñidos o ser incompatibles los conocimientos científicos y los literarios.
Viene esto a cuento porque en alguna ocasión me habéis preguntado sobre cómo empezar la observación del cielo sin caer en la desgana o el cansancio. En primer lugar, aconsejaría que os hicierais con un buen relato de los mitos (hay muchos y muy buenos en las librerías) y una Guía del cielo (las publican todos los años y valen 6,50 €). De esta manera podréis disfrutar del hallazgo paulatino de nuevas constelaciones, del espectáculo que es el cielo nocturno en sí mismo y de las historias que en él se esconden. 
Otra buena opción puede ser descargar un planetario virtual en internet (a mí me gustan mucho Cybersky y Stellarium). Una vez conocido, más o menos, lo que se ve ahí arriba, un buen libro para "ver" algo más es el libro Observar el cielo I y II, o cualquier atlas del Universo. Con estas herramientas tenemos más que suficiente para pasar muchas horas y muchos días observando y disfrutando. 
No olvidéis, de todas formas, que somos seres sociales, es decir, que el placer es mayor cuando se produce en compañía, porque además del descubrimiento, está la satisfacción de contarlo y compartirlo.

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